La broma del O.A.D. (orificio anal dilatado)

gays-exceptuados-del-sm

 

Durante mi infancia y adolescencia, crecí inmerso en un contexto donde estaba mal visto sentir atracción por alguien del mismo sexo. Por ese motivo, preferí ocultar mi secreto, para evitar el rechazo y el escarnio.

Cuando estaba por cumplir 18 años, me desbordó el miedo a quedar expuesto como homosexual ante la sociedad, en la revisión médica para ingresar al Servicio Militar Obligatorio (S.M.O.).

Se decía que, en el examen que constataba la aptitud física para realizar la conscripción, había un médico perspicaz que controlaba uno por uno los esfínteres excretores de los convocados, en busca de anomalías.

El facultativo era experto en detectar a simple vista y con certeza, los culos que no eran vírgenes. Ordenaba a los grupos de reclutas que formaran fila desnudos y se inclinaran hacia adelante, de espaldas. Luego, les indicaba que abrieran  con ambas manos, para proceder a efectuar la inspección ocular de los orificios. Si encontraba evidencias condenatorias, sentenciaba a viva voz: “Mmm… parece que por acá hubo visitas… tome nota: Pérez, Juan Carlos = Orificio Anal Dilatado.”

Acto seguido, el encargado de la parte administrativa estampaba un sello enorme en el D.N.I. (Documento Nacional de Identidad) del culorroto y con birome roja escribía como motivo de exención la sigla A.D. ó O.A.D.. Era una forma alevosa de marcarlo como puto.

De más está aclarar que los gays no tenían derecho a cuestionar el dictamen del doctor, ni a pedir una segunda opinión con respecto al grado de dilatación de sus anos.

Para los homosexuales, lo único positivo de soportar aquel mal trago, era salvarse del S.M.O. Podían disfrutar libremente de ese año de su vida, que los colimbas desperdiciaban en tareas inútiles como correr, limpiar y barrer.

Anualmente, se sorteaba quiénes eran los (des)afortunados a los que les tocaba cumplir con la conscripción. Cuando ya faltaban pocos días para el sorteo, me invadió la angustia y me miré varias veces el culo con un espejo de mano. No me parecía que se notara que ya había sido estrenado. Por otra parte, estaba seguro de que no iba a ser convocado al ejército, por tener pie plano y usar anteojos. Pero si no sacaba un número bajo, el ano me lo iban a revisar igual… imaginaba ese momento y sufría en silencio.

Por fin, llegó el día tan temido… prendí la radio para escuchar la transmisión en vivo. El bolillero giró y giró sin parar, hasta salir las 1000 bolillas que contenía. Me tocó el número de orden 436. Una cifra dudosa. Pero ese año, las Fuerzas Armadas incorporaron a sus filas desde el 700 en adelante. ¡Aleluya, zafé! Me sentí libre de mis preocupaciones, feliz.

Epílogo: Cuando terminé de escribir este artículo, me quise sacar la duda… ¿lo del Ano Dilatado había sido un mito? En Internet encontré diferentes opiniones contrapuestas, pero no había ninguna evidencia fehaciente, como la imagen de un D.N.I. con la sigla O.A.D. En cambio, hallé la foto de uno que en el resultado del reconocimiento médico dice D.A.F. (Deficiencia en Aptitud Física).

Le pregunté a varios gays de mi generación y algunos dijeron tener conocidos que se libraron de la conscripción por A.D., pero me aclararon que era imposible conseguir un documento con esas siglas, porque en aquel entonces, ni bien les estampaban el sello nefasto en el DNI, los putos lo destruían o quemaban para que les dieran otro, porque los antecedentes militares no se transcribían al nuevo ejemplar.

Consulté a diversos periodistas de Rosario y Buenos Aires expertos en la temática gay y me respondieron que suponían que lo del A.D. era un cuento. El líder de una asociación civil GLTTB rosarina me afirmó terminantemente que esos relatos eran fantasías de las locas. A los reclutas les hacían separar los cantos para comprobar si tenían hemorroides. En el control médico, a los afeminados notorios los exceptuaban por D.A.F. Y los gays masculinos hacían la colimba, como cualquier hijo de vecino.

___________

Comentario posterior a la publicación del post

Fui médico militar hasta el 92 y estuve cinco años seguidos en el DM San Martin en Ramos Mejía Bs As. Hay mil millones de mitos populares boludos y este es uno de ellos. La “apertura de cantos” es para REVISAR SI HAY HEMORROIDES. NO HAY MANERA DE SABER por la simple inspección si un culo es virgen o no. Las siglas que se usaban en el documento eran APTO A, APTO R, D.A.F. y I.T.S. y hasta antes del 83 se ponía el número de código del reglamento. Creo que la “homosexualidad manifiesta” era DAF 195. Con el alfonsinazgo se dejó de poner los números y más tarde se abolió la calificación en la libreta. Solo se ponía INCORPORADO A… o EXCEDENTE sin otra explicación. Lo de OAD es una broma que, aun en “otras épocas” con menos intervención del INADI se podría haber hecho, ya que era una “quemada total”.

 

Publicado en:     http://maletadeloco.blogsome.com


Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s