Carta a mi hijo homosexual imaginario

Carta a mi hijo homosexual imaginario

Abril 14, 2011

Hijo mío, quisiera comenzar este escrito, esta carta, esta primera hoja diciéndote que aunque sé muy bien que eres producto tal vez de mi imaginación, yo soy uno más, soy el resultado de los deseos, sueños, ilusiones y esperanzas de muchos que no tuvimos un padre presente en nuestras vidas, ya sea por muerte, divorcio, abandono, o el que nos tocó se limitó a proveer materialmente nuestro cuerpo más anduvo como ente ajeno a nuestro mundo olvidándose de nutrir nuestras almas.

Esto te lo escribo a ti, que deseaste un padre fuerte pero amoroso, uno que te guiara y te diera un consejo viable en el andar; que fuera directo, breve, acertado, claro y conciso; así bien, amado mío, si te encuentras lleno de dudas, confundido, permíteme brindarte los consejos de alguien que se ha planteado el propósito de darte una palabra a tiempo, como lo haría cualquier padre, pero sin empacho ni prejuicio alguno. No esperes encontrar en estas letras soluciones a tus problemas pues esas deberás hallarlas por tu cuenta pero sí una breve guía, una indicación, una luz, una pequeña señal de esperanza en un mundo que a veces parece tornarse en un abismo profundo y negro.

Permíteme pues hijo, que te hable de igual a igual y compartir un poco de lo que a mí me tocó vivir y de lo que esta vida me ha enseñado, unas veces a las buenas y la gran mayoría a las malas. Con todo el corazón espero que cada palabra escrita te sea de ayuda, te sane, te eleve, te libere y que al terminar de leer lo que hoy te escribo jamás te vuelvas a sentir solo, desorientado, no amado y mucho menos, por Dios olvidado, porque eres tú el hijo que siempre soñé, el hijo anhelado, el más hermoso, perfecto, tú y sólo tú, una creación divina, la máquina perfecta, la respuesta a las plegarias de los que como yo divagamos imaginándote, al verte en los ojos del ser amado, al ver tus almohadas entre las nubes, sentir tu abrazo en el viento, y casi saborear el sonido de tu risa y deseando incluso antes de tu concepción que en tu existir no te acompañe el llanto.

Cuando yo era pequeño, mi madre antes de dejarme en la puerta del colegio me decía – “no quiero quejas de ti, nada de que dijo groserías, no hizo la tarea o se peleó con algún compañero, pero si es de que hablaste en clase o no obedeciste en algo que no te agradó no habrá problema, ¡recuerda que a mí me gustan los pastores no los borregos!”- todos los días repetía lo mismo. Mi madre me ayudaba a completar las planas de “no debo hablar en clase” o “debo pedir permiso para tomar la palabra”. Cuando me llamaba la atención entre el clásico sermón mencionaba –“no seas como los demás, si los demás se tiran a un pozo ¿tú también te tirarías al pozo?”-y cuando mi abuela me reprendía entre sus regaños mencionaban la palabra “ordinario” y era muy curioso que ser como los demás, era algo no deseable para mis familiares, y creo que lejos de hacerme un mal, plantaron en mi esa semilla subversiva, de desear decir lo que pienso (aunque no siempre lo hice), de no aceptar lo que no me agradaba, de no quedarme callado, y de no seguir multitudes, la corriente, o estereotipos.

Yo nací homosexual, así fui creado, no criado, más el entorno en el que crecí me dio las herramientas para aceptarme con mayor facilidad puesto que el ser diferente siempre fue una constante en mi persona y una motivación. Mis padres se divorciaron cuando yo era pequeño, que es el mismo caso de muchos amigos y conocidos homosexuales, por lo que la comunidad ortodoxa heterosexual comúnmente atribuyen tal condición como clave de nuestra orientación, más es importante decirte que no necesitas buscar razones, hay muchas investigaciones, hipótesis y teorías más si lo haces, justo es también que busques el por qué tu piel es del color que es, tus ojos, tu cabello, de donde viene tu gusto por la música, el arte, tus rasgos, lunares y un sinfín de variantes y características de tu ser que ninguna por sí misma te define, como tampoco te define la homosexualidad, lo que deberás hacer es tomar conciencia de quien eres, y sacar lo mejor de ti, para servir a la humanidad, para dejar huella en este mundo en las condiciones en que te toco vivir.

Mi primer consejo, hijo mío, para ser un hombre de provecho y admiración en esta vida es ACEPTATE tal y cual eres con tus matices, y variables, con tus virtudes, con defectos. No permitas que nadie siembre en ti ideas destructivas, prejuiciosas y negativas, puesto que hay millones que aunque de mente avanzada, tienen el alma y el corazón disminuidos.

LEE, hijo LEE, no hay arma más poderosa en este mundo que el conocimiento, cultiva en ti el hábito de la lectura, permítete blindarte del enemigo que quiera herirte en lo más profundo de tu ser por el simple hecho de ser quien eres usando para tu protección las portadas de buenos libros, ármate de la espada más eficaz “ tus palabras” siempre coherentes y cautelosas, pues tu lengua habrá de hacerte triunfar y defenderte en muchas batallas, más podría herirte de muerte si dejas escapar cosas poco inteligentes. No cometas el error de los ignorantes de generalizar en tus discursos, no hay diferencias entre heterosexuales y homosexuales, no las pongas tu, no hables de religión no tiene caso, sólo un mesías podría cambiar lo ya escrito y mover conciencias, abrir mentes y ni aun así. Al mismo hijo de Dios lo condenaron, humillaron y asesinaron.

Sé recatado también en política, que el ser GAY no sea tu orgullo, la orientación y preferencias no deben ser motivo de orgullo, menos de sobre orgullo y teatralidad como los MACHOS que hacen mofa de su hombría, o chicos y chicas que muestran sus cuerpos transformados, y me refiero a implantes, busto, nalgas o genitales, exigiendo a gritos respeto y aceptación, ese no es el camino, hace falta más que plumas y diamantina para hacerse notar, que te quede claro.

Enorgullécete de ser tú, de ser hombre, de ser la persona que eres, de ser igual a los demás en su más pura humanidad , ser homosexual no te define, la sexualidad no es el único rol que desempeñas en este mundo y esta vida. Eres hijo, profesionista, jefe, empleado, novio, esposo, quizás padre, hasta abuelo, compañero o amigo, definirte no consiste en ponerte una etiqueta o varias, consiste en conocerte, aceptarte, comprenderte, autoevaluarte, en agradarte a ti mismo, con defectos, con imperfecciones de todo tipo, y mejor aun estar muy claro sabiéndote poseedor de virtudes, darte cuenta que eres completamente diferente y a la vez tan común y ordinario como los demás.

No creas todo lo que se dice. Ser homosexual no es ser malo, no es ser antinatural ni es pecado. Es muy simple darte cuenta que no puede ser pecado lo que a su vez en términos generales se define como el alejamiento del hombre de la voluntad de Dios, ser homosexual no es una elección humana, como tampoco lo es ser heterosexual, o ¿alguien puede decir si recuerda el día o momento en que decidió su orientación sexual?

Podrás elegir robar, matar, mentir, ser infiel, y hasta excusar, más en cuestión de la homosexualidad la única decisión que te corresponde tomar es como vivirla, debes de tener eso en la mente hijo mío, no lo olvides. Jamás te acongojes ni te sientas culpable de algo que en primera no es un error, ni mala acción o actitud, y en segunda, que no elegiste y que independientemente de lo que digan cientos de estudios para averiguar si una persona homosexual nace o se hace, la verdad es que siendo una u otra, es un proceso inconsciente como la sexualidad para todo ser humano y que el tomar conciencia de ella es el resultado de diversos factores ocurridos a lo largo de su desarrollo y crecimiento, así que nadie tiene derecho a juzgarte negativamente por una acción inexistente.

Tampoco olvides que Dios te ama, no te permitas dudar de él, existe, no dejes que nadie te convenza de lo contrario, jamás reniegues de él, de la fuente infinita de amor, luz y bondad, nada es coincidencia en este mundo, todo tiene una razón de ser, así que acéptate como te creó y permítele guiar tus pasos siempre rectos hacia una vida provechosa, fructífera, plena en todos los aspectos. Recuerda amado mío, no discutas, Dios une, la religión es la que nos divide, no entres en conflicto con los demás no tiene caso alguno, no te desgastes, no te frustres y no caigas en el error de querer sentirte superior, comparándote con los demás , sus defectos, fallas y pecados, nadie lee bien hijo, nadie se acerca más a Dios condenando, sobajando o humillando a sus hermanos que aunque te agrade o no, lo son, y será Dios mismo quien juzgue a todos por igual.

Estoy más que seguro que a nuestro Creador le es mas importante lo que haces con tus talentos y virtudes, de cómo ocupes tus recursos, tu vida y tu tiempo a favor del prójimo necesitado, del bien común, de la paz y tranquilidad social que ayudes en promover y mantener, que lo que haces en la intimidad; no te martirices si no te sientes a gusto en la iglesia o templo, mezquita, parroquia, patio, o escondite si lo que escuchas no habla del amor de Dios, no lo busques en edificios ni construcciones, en imágenes, ni intercesores , no los necesitas pues si en verdad aceptas tu vida como un regalo, como una oportunidad y tomas como regla hacer las cosas siempre motivado por amor y con amor, Dios se manifestará.

Deberás amarte por completo, cuidarte y respetarte como creación perfecta, para que en un futuro con toda firmeza, seguridad y sinceridad puedas decirle a alguien más que lo amas porque sólo así sabrás lo que es amar. Tu eres especial, único, valioso, y así deben verte los demás pero no lo harán si es que tu no lo ves primero y hasta que no lo sientas y estés lleno de pies a cabeza de la certeza de ello no tendrás el valor suficiente para afrontar y confrontar ante los demás este reto vivencial.

Ahora bien mi niño, te digo, te juro que todo por difícil y duro que parezca estará bien, es arduo el camino, no todo es diamantina y arcoíris en este nuestro andar pero con voluntad y fortaleza podrás llegar muy lejos y pintar tu existencia del color que te venga en gana, con todos sus matices y en la intensidad deseada. Hoy que lees esto te aseguro que cada una de las lagrimas que has derramado a causa de ser quien y como eres, ¡te serán devueltas convertidas en sonrisas y multiplicadas!

Puedes elegir vivir pleno o reprimido, y será tu decisión decirlo o no, pero de ello no dependerá tu estabilidad emocional, y el clóset solo será un recuerdo y el lugar donde guardes tu genial ropa y un lugar triste y oscuro donde te escondías de la realidad.

Pues bien hijo mío, déjame terminar esta carta diciéndote que sólo se vive una vez, que el tiempo pasa rápido y la vida parece un suspiro, que lo único que no tiene perdón es que la desperdicies llenándola de miedo y de prejuicio, nadie dijo que era fácil así que ¡animo y adelante! Se sincero, ama y se feliz, que a eso venimos a este mundo.

Se despide, un padre, un amigo, un homosexual, un hombre, un hijo de Dios.

 

Publicado en:     http://my.opera.com


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