Homosexualidad y vejez

 

Las personas gays sufren de problemas y de discriminaciones específicas ligadas a cada edad de su vida, siendo las más importantes las que se sufren en la niñez-adolescencia y en la vejez. Sin embargo, la vivencia de la homosexualidad en la niñez y en la adolescencia es cada vez menos un tabú y es, además, algo que las asociaciones de defensa de los derechos de gays y lesbianas encaran cada vez con mayor energía. En los próximos años, y más cuanto más nos acerquemos a la consecución de la plena igualdad legal, el tema de la defensa de los adolescentes gays puede convertirse en el gran tema de las asociaciones.

Homosexualidad y vejez

Imagen: http://leopoldest.blogspot.mx/

No así la vejez. Las asociaciones de defensa de los derechos de los gays no se han ocupado todavía del asunto por varias razones:

  • Hasta ahora es cierto que había poca gente que se identificara como gay o lesbiana en la vejez. La comunidad gay que vivía fuera del armario, a la única que se puede llegar desde las asociaciones, es hasta ahora una comunidad joven. Eso está ya cambiando.
  • La sociedad gay es tan permeable como cualquiera a los mitos sociales de la vejez y de la juventud y a sus prejuicios. Existe un prejuicio contra la vejez en la sociedad general.
  • La sociedad gay ha desarrollado en las últimas décadas, además, una subcultura especialmente ligada a la eterna juventud en la que el viejo no tiene espacio.

En cuanto a la manera en que interrelacionan las diferentes premisas: vejez/juventud; homosexual/heterosexual, queremos hacer notar lo siguiente:

  • La vejez no existe. A esta sociedad no le gustan los viejos y cada vez existen más prejuicios antivejez. Esta es una sociedad volcada enteramente en negar la evidencia de que los seres humanos envejecemos. Es una sociedad que ha creado un enorme mercado en torno a todo lo que sea evitar o disimular el envejecimiento. Y al contrario, todo lo que tenga que ver con la juventud es aceptado, presentado como deseable; la vejez provoca repulsión. Lo mejor que le puede pasar a la vejez es no existir.
  • Es una sociedad que considera el sexo como algo propio únicamente de los jóvenes. El sexo en la vejez no se imagina y, cuando se hace, provoca repulsión. La razón es que el sexo ha pasado a ser un producto más del mercado y, como tal, se le ha asociado a la juventud; ambas cosas se complementan y se venden a la vez. Se vende la juventud porque es deseable sexualmente, se vende el sexo porque está ligado a la juventud.
  • Al mismo tiempo la homosexualidad, en una sociedad heterosexista, continúa siendo algo meramente sexual por lo que es perfectamente imaginable un joven gay, pero esa misma persona, con los años, deja de ser gay para pasar a ser un viejo, alguien sin sexo. Si los gays son sexo, de ahí se sigue que en la vejez (cuando se les supone sin sexo) su orientación sexual pase a ser un dato irrelevante, a desaparecer. Tan sólo persiste la figura del viejo pederasta que persigue a los niños, una de las figuras más denigradas de la cultura actual y que está, además, de plena actualidad.

La corrección política, la lucha del movimiento gay-lésbico en los últimos años ha conseguido que la sociedad pueda imaginar, tolerar o aceptar a un gay o una lesbiana jóvenes, pero no sucede lo mismo con los viejos. Si ni siquiera cuida y protege adecuadamente a los ancianos heterosexuales cómo se podría esperar que se ocupara de los ancianos gays, lesbianas y transexuales sobre los que todavía pesa el prejuicio y el estigma. Y esa realidad, la de que en la vejez da lo mismo que uno sea o no gay, lesbiana o transexual, se la han llegado a creer los propios gays, lesbianas y transexuales.

Los estereotipos relativos a la homosexualidad afectan especialmente a los ancianos que no podrán rebelarse contra ellos, y además, mientras que los jóvenes hemos luchado contra esos estereotipos y conseguido en parte cambiarlos, los estereotipos que se refieren a los viejos GLBT, muchas veces estamos más que dispuestos a aceptarlos. Así, no son pocos los jóvenes GLBT que están convencidos de que los viejos GLBT terminarán sus días solos y aislados.

Otro estereotipo que ha calado muy hondo es el de que los ancianos están más armarizados que los jóvenes, debido a que en la vejez se es más conservador o se es más cobarde.

La realidad y numerosos estudios demuestran que ambos estereotipos son falsos. Las personas ancianas GLBT ponen en práctica y viven hasta el final una manera distinta de relacionarse, tanto sexual, como amistosamente. Las personas GLBT podemos pensar con orgullo que hemos inventado nuevas formas de relación entre las personas que contribuyen a enriquecer las opciones posibles.

Muchos ancianos GLBT viven con sus compañeros en la vejez; muchos prefieren vivir independientes en sus propios hogares, pero manteniendo relaciones sexuales y amorosas con un compañero o con varios; muchos ancianos crean redes de amistad que terminan convirtiéndose en una auténtica familia y que pueden ser fuente de enormes satisfacciones.

En cuanto al segundo estereotipo, también se ha demostrado falso. Es más, es fácil que ocurra lo contrario. En la vejez mucha gente pierde el miedo y sale del armario. A esa edad ya no importa lo que piense la familia, ni lo que piensen en el trabajo, nadie nos va a despedir. En contra de la opinión mayoritaria, muchos ancianos gays y lesbianas que tienen la oportunidad de conocer las asociaciones y de conocer el trabajo que realizan en pro de la igualdad los activistas más jóvenes, salen del armario después de toda la vida en él.

Pero esas personas son aquellas que disponen de recursos para mantenerse, son independientes y tienen la subsistencia asegurada. Por el contrario, entre las personas más vulnerables económica y socialmente lo que se da es el caso contrario; personas que después de toda una vida fuera del armario, se ven obligadas, en su vejez, a armarizarse de nuevo. Las discriminaciones se sienten especialmente en esta edad, y es una de las razones de que estos años puedan llegar a convertirse en una pesadilla para las personas GLBT.

Los estereotipos son falsos, lo que es verdadero es que la discriminación y la presión social a esa edad pueden resultar tan insoportables que parezca que los estereotipos pueden llegar a parecernos ciertos.

Algunos teóricos afirman que, debido a la presión del entorno gay y como especificidad de la cultura gay, los gays sufren lo que se ha llamado “envejecimiento acelerado”. Esto es, los gays se sienten viejos mucho antes que sus pares heterosexuales. Es corriente que mientras que un heterosexual digaque es joven a los 40, un gay diga que ya es viejo. Este fenómeno es una de las pruebas más evidentes de que existe una fobia a la edad que se da especialmente en el entorno gay.

La mayoría de las lesbianas, por el contrario, y según veremos, llegan a la edad madura o anciana con una sensación de libertad que no han conocido en su juventud. La diferente situación que ocupan mujeres y hombres en esta sociedad provoca que la edad quite a los hombres lo que da por fin a las mujeres.

Homosexualidad y vejez

Imagen: http://www.losandes.com.ar/

A pesar de todas las dificultades vistas y de la presión existente algunos investigadores sugieren que los gays están más preparados para asumir la vejez que los heterosexuales. Estos estudios afirman que debido a las muchas dificultades por las que atraviesan los gays durante su vida, al dolor que se les inflige, a la homofobia, las personas homosexuales desarrollan unas habilidades mayores ante los múltiples desafíos de la edad; y más aun teniendo en cuenta que la discriminación por la edad también la padecen las personas heterosexuales.

Douglas Kimmel afirma que los gays están más preparados para la edad avanzada porque están acostumbrados a asumir la responsabilidad sobre sus propias necesidades más temprano en la vida que muchos heterosexuales casados. Así mismo sugiere este investigador que los gays estarían mejor preparados para vivir los cambios de los ciclos vitales de manera menos traumática.

Algo a tener en cuenta cuando estamos hablando de los gays y lesbianas que están llegando a viejos es que dada la época en que vivieron su juventud, es bastante alto el porcentaje de personas que han estado casadas, especialmente las lesbianas, para quienes era mucho más difícil “escapar” de un matrimonio que hace muy poco tiempo era casi obligatorio para las mujeres. Además, el matrimonio ha sido desde siempre una manera efectiva para ocultar la orientación sexual cuando no se quiere que ésta sea conocida.

Los solteros son siempre más sospechosos que los casados. Así, dependiendo de los países y de la época la cifra de casados puede ser de hasta el 40% de la población homosexual. Por lo mismo, muchas de estas personas, más mujeres que hombres, tuvieron hijos. Increíblemente apenas hay estudios acerca de las relaciones que mantienen estas personas con sus hijos ya adultos, ni de si el hecho de haber estado casados tiene alguna influencia en su vejez. Los estudios que se hacen acerca de hijos de padres gays y madres lesbianas suelen referirse a hijos niños o adolescentes y contempla variantes tales como su integración escolar o familiar o el grado de idoneidad de los padres.

Todos estos estudios ignoran que gays y lesbianas tienen y han tenido hijos desde hace mucho. La realidad es que es en las situaciones sociales en las que una persona es más vulnerable, y la vejez es una de ellas, cuando el hecho de sumar una orientación sexual o una identidad de género distinta a la de la mayoría puede revertir gravemente en la calidad de vida de estas personas, incluso en personas cuya calidad de vida, mientras se mantenían en edad laboral no era mala o era buena. Nadie necesita más servicios, atención y ayuda que los ancianos gays.

Más que los adolescentes, que tienen toda la vida por delante, más que los jóvenes que, afortunadamente, van disponiendo de estrategias de superación de las discriminaciones. Estos servicios atención y ayuda no los van a encontrar en una sociedad que tiene que cambiar mucho todavía para aceptar a este sector de la población. Y estos servicios no los encuentran todavía en unas asociaciones inmersas en la cultura gay de culto a la juventud.

 

Fragmento de: Vejez y Orientación Sexual por Beatriz Gimeno

www.fundacion26d.org/wp

 

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Fragmentos de la Conferencia “Rosa con Canas” del Dr. Xabier Lizarraga Cruchaga, dictada en la Semana Cultural de la Diversidad Sexual, Mazatlán, México, 2008

 


 


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