Respetar las diferencias es tan importante como usar preservativos – Brasil

 

Campaña - Brasil
Campaña – Brasil

Junio y julio, 2002
La aceptación empieza por casa
Al final del año 2005, la prevalencia del VIH en la población adulta de Brasil era de 0.5% y superior al 5% en los principales grupos de riesgo: hombres que tienen sexo con hombres, trabajadores del sexo y usuarios de drogas inyectables (ONUSIDA, 2006). Aunque en los últimos años la transmisión heterosexual pasó a ser la principal vía de infección del VIH, la población de hombres que tienen sexo con hombres sigue siendo muy vulnerable. La probabilidad de que un hombre homosexual conviva con el VIH es 11 veces mayor que la de un hombre heterosexual (PN de DST e AIDS, 2004).
En el año 2001, una investigación que se llevó a cabo en siete ciudades reveló que los homosexuales más jóvenes usan preservativos con menor frecuencia que sus pares de mayor edad. La investigación comprobó también que aunque existe un alto nivel de información entre este grupo, ello no genera ningún impacto directo en términos de cambio de comportamiento (PN de DST e AIDS, 2001).
A nivel nacional se estima que cada tres días es asesinado uno de los 17 millones de homosexuales que viven en Brasil (Mott y Cerqueira, 2001), (Mott, 2005a). Ante decenas de afiches pegados en las calles de Bahía con el lema “Mantén a Bahía limpia: mata un marica por día”, no es extraño que en todo el país hayan sido identificados doce “grupos de exterminación antigay” (ICCHRLA, 1996). Frente a esta situación, se propuso el proyecto de Ley n° 5.003/01 que penaliza la homofobia como delito (ADITAL, 2006).
Para el Programa Nacional de DST e AIDS de Brasil, combatir la homofobia es un elemento esencial de la estrategia de prevención del VIH para hombres que tienen sexo con hombres, especialmente entre los más jóvenes. Dado que la discriminación puede llegar a afectar la autoestima, se consideró indispensable no sólo brindar información sino también elevar la autovaloración de aquellos que son afectados por la homofobia.
En marzo de 2001, y con el fin de conocer más a la población objetivo, 800 hombres homosexuales de las principales ciudades del país fueron entrevistados por IBOPE, una empresa especializada en encuestas de medios, mercado y opinión (PN de DST e AIDS, 2004). Partiendo de los resultados de este estudio y teniendo en cuenta el perfil epidemiológico, un grupo de representantes del Programa Nacional de DST e AIDS del Ministerio de Salud decidió implementar una campaña nacional en contra de la homofobia.

Homofobia

Aunque se temía que la campaña, contrario a lo esperado, pudiera llegar a reforzar el estigma hacia esta población, en agosto de 2001 se contrató a una agencia para que elaborara el primer diseño, el cual debía poner especial énfasis en el tema de la autoestima. La propuesta, cuyo lema fue “Yo me amo, uso condón”, fue descartada por el comité organizador debido a que priorizó la promoción del uso del preservativo antes que la lucha contra la homofobia.
En septiembre de 2001, el comité elaboró una línea de comunicación que fue aceptada por todos los sectores; pero cuya implementación obligaba a esperar el momento político oportuno. Finalmente, en junio de 2002, las áreas técnicas y de gerencia en salud así como el Ministro de Salud y la Presidencia de la República dieron su aprobación y respaldaron el lanzamiento de la campaña.
La estrategia contaba con la preparación gradual de la opinión pública sobre la necesidad de tomar medidas contundentes en contra de la homofobia. Por esta razón, meses atrás, se había empezado a informar a los medios de comunicación sobre la diseminación del VIH entre los hombres homosexuales y a enfatizar la necesidad de nuevos enfoques para contrarrestar la hostilidad hacia ellos. En este marco, seis meses antes del lanzamiento, se dieron a conocer la investigación realizada por IBOPE y sus resultados.
Adicionalmente, la estrategia contempló algunas medidas para neutralizar una posible contracampaña: se evitó proporcionar demasiada información a los sectores que podrían reaccionar negativamente y se definió con anticipación quién respondería a qué tipo de críticas e interlocutores. Para esto último, se tuvo en cuenta el perfil técnico y la credibilidad pública de las instituciones que respaldaban la campaña. Durante las semanas que antecedieron al lanzamiento se publicaron en los medios varios artículos de apoyo a la campaña.

Objetivos
• Estimular el uso frecuente de los condones en las relaciones sexuales entre hombres.
• Reducir la discriminación social contra las personas homosexuales, especialmente entre profesionales de salud y educación.

Públicos
Al tratarse de una campaña masiva, la audiencia fue segmentada de acuerdo a los siguientes perfiles:
Público principal: hombres homosexuales de 15 a 25 años
Identificado como el sector más vulnerable. Muchos suelen tener parejas ocasionales sin usar preservativos, aunque hay quienes tampoco los usan con sus parejas formales. En general, tienen una vida sexual activa y poco planificada. Un 78% busca a sus parejas en bares, saunas y clubes nocturnos. Un 27% nunca se ha sometido a una prueba de VIH. Como no suelen contar con redes de apoyo social, muchas veces se sienten solos y su autoestima sufre las consecuencias. Además el miedo a ser identificados como hombres homosexuales inhibe su búsqueda de apoyo o asesoría para el autocuidado, lo que eventualmente deviene en falta de prevención. De ahí la importancia de dirigirse específicamente a ellos.

Prueba VIH

Público secundario: profesionales de la salud y educación
Integrado por individuos que muestran cierto rechazo ante la comunidad homosexual.
Población en general
Aunque la comunidad homosexual era el público principal de la campaña, la elección de los temas (estigma, más que la promoción del uso del preservativo), mensaje (tener un hijo homosexual es algo normal) y medios (anuncios de televisión en horarios de máxima audiencia), así como el debate público que se suscitó, dejaron claro que la población general era igual de importante.

Estrategias
El concepto de la campaña fue desarrollado por el equipo responsable del programa nacional, pero se recurrió a las agencias de publicidad para las producciones específicas. Las estrategias fueron claramente diferenciadas según los siguientes públicos objetivos:
Intervención directa con jóvenes homosexuales en riesgo
80 grupos de hombres homosexuales ayudaron a distribuir los materiales de prevención de la campaña. Se produjo un video para las salas de cine que son frecuentadas por personas homosexuales. Carteles, adhesivos, llaveros y dispensadores de preservativos fueron entregados o ubicados en bares o clubes nocturnos y se publicaron anuncios clasificados en revistas especializadas. Los mensajes promovieron el uso del preservativo y de las pruebas diagnósticas, y vincularon el uso del preservativo con la autoestima y el autocuidado.
Sensibilización de profesionales de salud y educación
Como se esperaba mejorar la calidad de atención, cuidado y educación de la comunidad homosexual, fue importante trabajar la resistencia de diferentes grupos de profesionales hacia la diversidad sexual. Para cumplir esta meta, se distribuyeron en las escuelas carpetas informativas para los docentes y un video educativo para los alumnos; y en los centros de formación y atención, tales como hospitales y ambientes comunitarios, se entregaron materiales para los profesionales de la salud. El énfasis del mensaje estuvo centrado en la aceptación de las distintas orientaciones sexuales desde una perspectiva humanística. Adicionalmente, se enfatizó en la importancia de utilizar el preservativo y hacerse la prueba del VIH.
Campaña masiva
Se elaboraron videos para televisión y cine, además de afiches y anuncios para revistas. El anuncio de televisión fue emitido diariamente durante un mes, incluso en los espacios publicitarios de la telenovela más popular del país. Por su parte, los anuncios impresos fueron publicados en revistas de gran circulación.

Herramientas
Adhesivos fosforescentes, afiches, anuncios para revistas de gran circulación, anuncios para televisión, anuncios para cine y materiales para aliados estratégicos.

Fuente:     Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud


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