Antony Tudor

693. 1. Antony Tudor

Bailarín, coreógrafo, maestro de ballet y director británico, nacido en Londres el 4 de  abril de 1908 y muerto en Nueva York el 5 de abril de 1987, cuyo nombre original era William Cook.

En 1927 inició los estudios de danza con Marie Rambert, en cuya compañía debutó tres años más tarde. Estrenó papeles principales en los ballets: Le Cricket (1930), Le Boxing (1931) y Circus Wings (1935) de Susan Salaman, Unbowed (1932) de Sara Patrick y Alcina Suite (1934) y The Rape of the Lock (1935) de Andrée Howard.

También estrenó la mayoría de sus propias coreografías creadas para esta compañía, entre las cuales destacaron Cross-Garter’d (Frescobaldi, 1931), Mr. Roll’s Quadrille (música antigua, 1932), Lysistrata (Prokofiev, 1932), Adam and Eve (Lambert, 1932), Pavane pour une Infante Défunte (Ravel, 1933), Atalanta of the East (Szántó y Seelig, 1933), Paramour (Boyce, 1934), The Planets (Holst, 1934), The Descendent of Hebe (Bloch, 1935), Jardin aux Lilas (Chausson, 1936), Dark Elegies (Mahler, 1937) y Suite of Airs (Purcell, 1937).

En el verano del 37 abandonó el Ballet Rambert con la intención de formar su propio grupo y, tras una serie de recitales con Agnes de Mille en el Oxford Playhouse, estableció el London Ballet en diciembre de 1938, del que fue director y coreógrafo hasta 1940. Para esta compañía creó Gala Performance en 1938, con música de Prokofiev.

Con el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, Tudor marchó a trabajar a Estados Unidos con el Ballet Theatre, mientras que el London Ballet quedaba bajo la dirección de Maude Lloyd y Peggy van Praagh, y se unía al Ballet Rambert en junio de 1940 para formar el Rambert-London Ballet, que existió hasta septiembre de 1941.

Antony Tudor

Durante su etapa americana, que duró diez años, Antony Tudor fue coreógrafo residente del Ballet Theatre de Nueva York. De entre sus creaciones para este grupo cabe destacar las siguientes: Pillar of Fire (Schoenberg, 1942), Romeo y Julieta (Delius, 1943), en la que él mismo interpretó el papel de Teobaldo, Dim Lustre (Strauss, 1943), Undertow (Schuman, 1945), Shadow of the Wind (Mahler, 1948) y Nimbus (Gruenberg, 1950).

En 1950 pasó a dirigir la escuela del Metropolitan Opera Ballet y, dos años más tarde, en 1952, se convirtió en miembro del Departamento de Danza de la Juilliard School de Nueva York, cuya dirección asumió entre 1957 y 1963.

Asimismo, fue coreógrafo invitado de diferentes compañías, para las cuales creó: Lady of the Camelias (Verdi, 1951) y La Gloire (Beethoven, 1952) para el New York City Ballet, Offenbach in the Underworld (Offenbach, 1954) para Ballet de Filadelfia, Shadowplay (Koechlin, 1967) y Knight Errant (Strauss, 1968) para el Royal Ballet y The Divine Horsemen (Egk, 1969) para el Australian Ballet.

Dirigió el Real Ballet Sueco entre 1962 y 1964, y fue director asociado del American Ballet Theatre entre 1974 y 1977. Su última coreografía para esta compañía fue Tiller in the Fields (Dvorák, 1978).

Recibió la Medalla de Oro Carina Ari (1973), el Premio Dance Magazine (1974), el Premio Coronación Reina Isabel II de la Royal Academy of Dance (1985), la Medalla Handel de la Ciudad de Nueva York (1986) y el Premio Capezio (1987).

Tudor con John Prinz

Tudor con John Prinz

     Sus coreografías abordan diferentes aspectos de la psicología humana, desde el sufrimiento a las relaciones de pareja. La formación del Trust Tudor, encabezada por Jay Swanson y la antigua bailarina de Tudor Sally Brayley Bliss, ha asegurado el cuidado de su obra coreográfica en las reposiciones para distintas compañías.

Publicado en:     La Web de las Biografías

http://www.mcnbiografias.com

La vida de Tudor fuera del ballet

A pesar de sus humildes comienzos, Tudor tuvo la oportunidad de socializar con algunas de las personas más famosas de la época, que van desde autores como Pearl S. Buck a los colegas de Albert Einstein. Le gustaba frecuentar las galerías de arte, museos, obras de teatro y películas, algo que hizo con frecuencia al llegar a Nueva York o al explorar  una nueva ciudad.

En cuanto a su vida personal, hay que señalar que Tudor creció en un momento en que la homosexualidad no era aceptada en general.  La homofobia era desenfrenada durante su vida y aunque él nunca ocultó o negó su sexualidad, siendo un buen inglés, significa que no fue un problema tampoco. Tudor encontró un compañero de por vida en Hugh Laing, y aunque vivieron juntos durante gran parte de sus vidas, su íntima relación terminó en 1945. Ya que Tudor mantuvo su vida privada al margen, no se sabe mucho más. Lo que se sabe es que Tudor llevó a cabo su vida con dignidad, algo que le hizo un único modelo a seguir para los jóvenes que estaban luchando con su sexualidad en ese tiempo.

Tudor estaba fascinado por la cultura asiática mucho antes de su primer viaje a Japón. Buscando una comprensión más profunda de la vida, Tudor se convirtió en un budista Zen, poco después de esa visita. La disciplina, así como la búsqueda de la comprensión de la condición humana le atraía a muchos niveles. Tudor se involucró con el Primer Instituto Zen de América en Nueva York y, finalmente, se convirtió en el presidente. Con el tiempo se trasladó al Instituto, viviendo sólo con lo esencial y regalando la mayor parte de sus posesiones para alinear su vida con el objetivo Zen de convertirse en un “realizado ser humano”. Al ser un pacifista de toda la vida, Tudor sintió que el Zen “salvó a su mente”, lo que le permitió un mejor manejo de la vida.

Fue en este tiempo que él (junto con Hugh Laing) empezó a restringir su consumo de alimentos con una estricta dieta macrobiótica, lo cual  le llevó a estar tan delgado (una condición que mantuvo hasta su muerte), que muchos de sus amigos y seguidores se preocupaban  por él.

Las preocupaciones sobre la salud de Tudor no se hicieron realidad hasta 1979, cuando tuvo un ataque al corazón. A pesar de que su recuperación le permitió regresar a la enseñanza, nunca recuperó la fuerza que alguna vez tuvo. El estilo de Tudor de coreografía y entrenamiento dependía de su capacidad para demostrar lo que quería. Se cree que su frustración por la incapacidad de su cuerpo para que coincidiera con su mente disminuyó su deseo de crear nuevas obras al final de su carrera.

La vida completa de Antony Tudor puede ser leída en la página de su Fundación:

http://www.antonytudor.org

La vida completa de Antony Tudor puede ser leída en la página de su Fundación:

http://www.antonytudor.org


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