Ken Humano. ¿Tan vacío por dentro como el muñeco?

Celso Santebañes

Celso Santebañes

Muere Celso Santebañes, el joven conocido como el “Ken Humano”

El joven brasileño conocido como el Ken Humano, murió después de 5 años de padecer leucemia.

Celso Santebañes, de 20 años de edad, se aplicaba un producto llamado hidrogel, para poder lucir como el popular muñeco, novio de Barbie.

Cuando era curado por las infecciones que le provocaba el producto, los médicos le detectaron ese tipo de cáncer.

El joven había estado internado desde enero pasado en un hospital del municipio de Uberlândia, Minas Gerais.

Tras la noticia de su fallecimiento, un gran número de sus seguidores en las redes sociales expresaron sus condolencias.

En su última publicación en Instagram dijo que publicaría un libro sobre su lucha contra la leucemia.

Publicado en:     http://www.elsoldenayarit.mx/

 

 

Mauricio Galdi

Mauricio Galdi

Mauricio Galdi ha alcanzado ese sueño de ser Ken humano, aunque dice a Crónica que «el único Ken humano brasileño es Celso» en homenaje al fallecido. Asegura que estuvo varias horas «en estado de shock» cuando su predecesor murió, puesto que lo había conocido pocos días antes para reconciliarse de una amarga polémica.

Si Celso, crecido en una familia pobre del interior de Minas Gerais, vio en lo de ser el nuevo Ken una carrera corta hacia la fama y el dinero -sus padres no saben aún ni cómo pagar el funeral-, la historia de Mauricio es diferente. A Celso se le ocurrió construir su semejanza cuando un conocido le dijo que se parecía a Ken, mientras que Mauricio dice que nunca ha intentado parecerse al muñeco: «Estaba más en el inconsciente, en el ideal de belleza y perfección que yo quería alcanzar».

Hijo de un distribuidor de películas y un ama de casa de Higienópolis, un barrio de clase media de Sao Paulo, Mauricio Galdi siempre envidió a las niñas de su colegio. «Las veía jugar con muñecas y yo también quería, pero nunca lo hice por miedo a los prejuicios», confiesa el joven, que desde pequeño tuvo «vocación artística» y admiraba a los príncipes de Disney. «Vivía soñando en cuentos de hadas y entre los príncipes, mi preferido siempre fue el de La Bella Durmiente. Y, como era rubio y con ojos azules, me llamaban principito».

Con 17 años entró en una conocida escuela de actores. «Allí me di cuenta de la perfección de chicos y chicas y quería ser como ellos», recuerda, al tiempo que reconoce que él no se consideraba tan bello. Empezó entonces una sufrida carrera de cirugías plásticas -hasta llegar a ocho- que arrancó con una operación de nariz a escondidas de los padres «que la dejó peor de lo que estaba». «Estuve sangrando durante ocho horas, quedé traumatizado», dice.

Se volvió a retocar la nariz varias veces hasta dejarla «cerca del ideal», además de infiltrarse polimetilmetacrilato (PMMA) en varias partes del cuerpo para rellenarlas y que quedaran más redondas y lisas. En Brasil, las operaciones plásticas han dado quebraderos de cabeza a muchos pacientes. Entre ellos al propio Celso Santebañes, quien se operó cinco veces y sufrió múltiples hemorragias e inflamaciones en las piernas al inyectarse hidrogel para moldearlas.

Hace tres años, de hecho, Mauricio Galdi volvió a pasarlo mal por un fiasco de operación por la que ha acabado procesando al cirujano. «Me deformó, estuve seis meses paralizado, deformado, hasta que al final un supermédico me arregló», dice.

Atormentado por esa carrera hacia la belleza que tantas veces proyectó un monstruo en su propio espejo, Mauricio buscó otro tipo de ayuda, la terapia psicológica, para enmendar también las heridas internas. «La terapeuta fue la que me demostró que mi obsesión por esa belleza llevaba en el subconsciente esa idea de Ken, la que me hizo recordar que siempre le idealicé», desvela Mauricio, que asegura que desde entonces no volvió a operarse y sólo cuida de la alimentación y la musculación para seguir en forma como modelo.

«Yo nunca busqué ser el Ken humano brasileño, fue algo que me llegó, la televisión me buscó para darme ese título», se defiende ante los que le acusan de haberse aprovechado de la enfermedad de Celso para arrebatarle el título de muñeco humano. «Él fue el primero y siempre será el Ken humano brasileño, dejo ese título para él», afirma ahora, dolido con la muerte del máximo rival. Pero sabe en el fondo que a rey muerto, rey puesto.

Publicado en:     http://www.elmundo.es/

Y… Justin Jedlica 

 Justin Jedlica

Barbie, esa muñeca perfecta que generó numerosas polémicas en torno al ideal de belleza que potencia, tiene un “novio” histórico, Ken. Es un muchacho de torso musculoso y abdominales al mejor estilo tabla de lavar. Justin Jedlica, un joven neoyorkino de 32 años, está empeñado en ser la versión humana del mítico muñeco. Tal es su obsesión, que se operó 90 veces para lograr un mayor parecido.

Según informa Huffington Post, el treintañero gastó más de 100 mil dólares en sus visitas al quirófano. En los últimos diez años, se operó nada menos que las nalgas, el pecho, el abdomen, los bíceps y tríceps, los labios y la nariz, según informa La Vanguardia.

Y asegura que no piensa dejar de operarse: a pesar de que la silicona puede terminar siendo perjudicial para su salud, dijo que es “un precio bajo a pagar a cambio de un cuerpo perfecto”.

Publicado en:      http://entremujeres.clarin.com/


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