¿Cómo se llega a la identidad homosexual?

Identidad homosexual
Identidad homosexual

Cuando el adolescente tiene una definición homosexual clara, las cosas van por unos determinados derroteros. Si bien la intuición de una atracción “distinta” puede ser percibida ya en la preadolescencia, no es hasta los 13 años cuando aparecen las primeras fantasías homoeróticas. Sin embargo, la aceptación de su situación homosexual no llegará hasta los 20 años en los chicos, y algo más tarde en las chicas. Se ha estructurado el proceso para alcanzar la identidad homosexual en cuatro etapas, aunque se ha de dejar bien claro que los estadios que se exponen no quedan perfectamente delimitados, pudiendo solaparse e, incluso, experimentar regresiones:

  1. Sensibilización. El niño o preadolescente tiene algún tipo de percepción de ser diferente, mientras se va enterando de las opiniones que la sociedad manifiesta sobre la homosexualidad.
  2. Confusión de la identidad. Ocurre en la etapa inicial de la adolescencia, y se asocia a sentimientos de rechazo hacia las opiniones de la sociedad sobre la homosexualidad. Es el estadio más largo y el que implica más dificultades. La confusión sobre la propia identidad puede ser causa de trastorno psicopatológico. La respuesta a esta confusión puede ser muy diversa y adoptar distintas actitudes: negación (rechazar los pensamientos y acciones homosexuales); reparación (intentos para “curarse” del defecto); evasión, es la respuesta más común (evitar situaciones que puedan comprometer, inhibición ante intereses o conductas asociadas a la homosexualidad, evasión ante situaciones con el sexo opuesto para evitar ser descubierto, negación de la información que pueda llegarle sobre homosexualidad, actitudes y acciones antihomosexuales, inmersión heterosexual como intento de “cura”, abuso de sustancias); redefinición de la conducta hacia líneas más convencionales y aparentemente más aceptables para tranquilidad de uno mismo (estrategia del caso especial: “sólo contigo”; estrategia de la temporalidad: “sólo es una fase”; estrategia de situación: “sólo es una experiencia”; estrategia de la bisexualidad: “puedo con los dos sexos”); aceptación del homoerotismo y solicitud de información exhaustiva.

Identidad sexual

  1. Asunción de la identidad. El adolescente, ya en una etapa posterior, identificado como gay o lesbiana, comienza a considerar la homosexualidad como una opción de estilo de vida y puede participar activamente en colectivos homosexuales. Sin embargo, este estadio a veces no se alcanza hasta la edad adulta.
  2. Compromiso. La persona se siente satisfecha con su situación, aceptándose y deseando no cambiar su identidad sexual.

Identidad sexual Josep Cornelia Cañáis cita en un excelente trabajo unos párrafos del libro No se lo digas a nadie (1994) del escritor peruano Jaime Bayly, cuando el adolescente homosexual Joaquín, el protagonista, quiere explicar su situación a su madre, y le dice llorando, porque sabe que su madre no le va a escuchar jamás: “Tienes que entender que soy homosexual, mamá, siempre fui homosexual, probablemente cuando me estaba haciendo en tu barriga ya me estaba haciendo homosexual, pero no por eso soy una mala persona, no por eso dejo de quererte, si sólo pudieras entender que no soy maricón para fregarte, para vengarme de ti, que soy homosexual porque ésa es mi naturaleza y porque no la puedo cambiar, y por favor, no veas mi homosexualidad como un castigo de Dios, no lo veas como algo terrible, porque no lo es, míralo más bien como una oportunidad para entender mejor a la gente, para entender que las cosas son más complejas de lo que a veces parecen, que las cosas no son siempre blancas o negras, comprende, por favor, mamá, que al final lo único importante es que yo también te quiero, te quiero muchísimo, adoro tus caprichos y tus cucufaterías, pero yo no puedo dejar de ser quien soy, no puedo ni quiero dejar de ser quien soy, y tengo que aprender a quererme, y a respetarme, y a no traicionar mi orientación sexual, y a decirle a la gente que soy homosexual sin que por eso se me ponga roja la cara, y sin que me sienta sucio, cochino, una mala persona, porque no lo soy, soy tu hijo, te quiero, soy homosexual, y soy una buena persona, y si Dios existe, Él te contará algún día en el cielo por qué provocó hacerme homosexual”.   Publicado en:     http://www.proyectopv.org


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