Raúl Castro, ¿homosexual?

 

Raúl Castro

Por PepeUno

Enero 16, 2008

Antes del triunfo de la revolución, hacia 1957 o 58 – existía un programa de la TV, creo que era por el mediodía (no recuerdo en qué canal), con un vocero de Batista (creo que el nombre del personaje era Otto Meruelos, si recuerdo bien), quien criticaba con extrema ferocidad a los revolucionarios, insultaba a los “alzados de la Sierra” y ponía particular énfasis en burlarse de Raúl Castro “con su pelo largo”, insinuando siempre que Raúl Castro era homosexual.

No recuerdo los detalles, pero yo creo que siempre habían existido “historias” en el ambiente, “historias de juventud” o lo que fueran sobre la supuesta homosexualidad de Raúl.

Por otra parte, se decía que Raúl era un tipo “duro” – y un asesino. Esto lo ponía en otra categoría, puesto que la idea que tradicionalmente tiene el público de los homosexuales es que sin personas “débiles”.

Ésta es la paradoja: Raúl era percibido (dentro de las filas de los revolucionarios) como un tipo “duro”, un tipo “que mataba gente” – más “duro” en tal sentido que Fidel.

Por otra parte, aún dentro de las filas de los revolucionarios, existía siempre un rumor acerca de la probable homosexualidad de Raúl. Lo que no los hacía respetar al personaje menos. ¡Esto es fascinante!

Mi teoría es que la crueldad lo convertía en un personaje “fuerte” (en la percepción de los revolucionarios).

Y lo que los revolucionarios más temen siempre es la debilidad.

 

Enero 17, 2008

El tema de la homosexualidad dentro de las estructuras del poder del gobierno cubano es más importante y complicado que lo que generalmente se imagina.

Sólo así podría tratar de explicarse el descomunal énfasis en las brutales persecuciones de homosexuales que comenzaron durante la década del 60 y que fueron repetidas después. Todo esto le dio notoriedad a los excesos de la revolución cubana, lo que le restó algunos simpatizantes en Europa, entre algunas de sus consecuencias.

Yo estaba allí cuando estas persecuciones comenzaron. Personalmente, yo no soy homosexual, así que no me afectaba directamente (yo tenía otro problema: quería irme del país y estaba siendo perseguido por mi resistencia a integrarme, que era otra cosa); pero sucede yo vivía y me desenvolvía, en aquel entonces, en un medio de artistas e intelectuales y conocía personalmente a mucha gente que fue BRUTALMENTE AFECTADA (fueron denunciados y humillados públicamente, expulsados de universidades y de centros de trabajo y hasta enviados a campos de concentración, sus vida arruinadas, algunos terminaron en el suicidio).

Lo interesante es que muchas de éstas eran personas discretas y con frecuencia integradas a la revolución. Algunos de ellos eran lo que hoy en día llamamos “homosexuales de closet”, que siempre se comportaban muy correctamente en público y que no creaban problemas con nadie. ¿Cuál era la función o propósito de todo aquello? Siempre me intrigó, porque no podía entenderlo.

Por otra parte había homosexuales “que todo el mundo sabía que eran homosexuales” que nunca fueron afectados. Esto se veía en todas partes y a todos los niveles. Sin mencionar a grandes figuras del gobierno, como Alfredo Guevara, quien no lo ocultaba, y Raúl Castro, cuya supuesta homosexualidad era un comentario general, aún entre gente “revolucionaria”.

Yo nunca lo entendí cuando estaba allá, porque nunca creí que los homosexuales ni fueran tantos ni fueran ningún gran problema para nadie. Tenía que haber algo más detrás.

Eventualmente, comencé – en mi mente, tratando de explicarme las cosas – a jugar con la teoría de que quizás, en Cuba, no sólo los perseguidos, sino quizás algunos de los perseguidores eran homosexuales también. Esto era – sencillamente – muy obvio.

Creo que es un tema que deberíamos explorar y discutir más largamente.

Y qué quizás nos explique, en el caso de Cuba, cuáles eran algunas de las claves del poder.

Recientemente han surgido teorías que tienden a presentar no sólo a Raúl Castro como homosexual, sino también a Fidel (como un personaje homosexual o bisexual también).

Si es que queremos llegar a entender las “claves ocultas” de Totalitarismo y Represión cubanas, creo que éste es un tema que debemos investigar y averiguar mejor.

 

Publicado en:     http://secretoscuba.cultureforum.net/

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Diciembre 10, 2011

Desde hace muchos años, antes de que existieran los buscadores de Internet, en el cuerpo diplomático argentino y entre los acreditados extranjeros en el país, entre muchas anécdotas de la Cuba castrista se hablaba de la homosexualidad, en realidad, bisexualidad de quien es el sucesor presidencial del retirado Fidel Castro.

Actualmente, cuando se carga en la búsqueda de Google o Yahoo la referencia: “Raúl Castro Homosexual” aparecen en pantalla una importante cantidad de artículos, notas varias, foros y aún interrogantes sobre la sexualidad del nuevo Jefe de Estado de la Isla.

Por caso, en Latin Foros, un sitio de foros que debe tener cierta respetabilidad pues cuenta con el auspicio de National Geographic Channel, se puede leer: “A Raúl le gustaba mucho el whisky, las peleas de gallo y las mujeres jóvenes, y cuando tomaba mucho le salía la veta de maricón, le gustaba tocar jugando a algunos “compañeros” y estar hablando siempre de sexo y mariconerías”.

Ahora bien, la pregunta del millón es: ¿Aporta algo a la discusión sobre el pasado y el futuro de Cuba saber cuál es la condición sexual de su nuevo Jefe de Estado?

Y en verdad lo que sale a luz es la enorme hipocresía del castrismo y de muchos de sus seguidores en cuanto a esta condición se refiere. La verdad es que los homosexuales cubanos han sufrido un alto nivel de discriminación desde que Fidel y los suyos se afincaron de por vida en La Habana como pocas veces se vivió en Latinoamérica. Ni siquiera las dictaduras militares que asolaron al continente fueron tan drásticos perseguidores de los sexualmente diferentes como lo fue, y lo continúa siendo, el régimen castrista.

Hace pocos años, Mariela Castro Espín, hija de Raúl Castro, y la esposa de la entonces Ministro de Defensa, Vilma Espín (ya fallecida), pidieron urgentemente un cambio en la Constitución Socialista de Cuba en un dramático pedido al Estado para que cesaran las persecuciones contra los homosexuales, travestis y lesbianas que viven en la Isla.

En un ensayo denominado “Castrismo y Homosexualidad” firmado por el director del sitio “Cubaeuropa”, Arístides Alfonso, reseñó: “El primer acto represivo del gobierno cubano fue cuando en los inicios de la Revolución organizaron una recogida (detención y confinamiento) de cientos de homosexuales y proxenetas con el objetivo de erradicar la homosexualidad en Cuba y éstos fueron enviados a un cayo llamado Diego Pérez, donde estuvieron bien aislados para evitar la contaminación”.

El lenguaje lo dice todo: Para el castrismo la homosexualidad era un contaminante social y había que desterrarlo como a una epidemia.

Un trabajo reciente de la BBC mencionaba que Mariela Castro había sido nombrada al frente del Centro Nacional de Educación Sexual (CENES) por su padre Raúl Castro con la finalidad de “resocializar” y orientar a la comunidad homosexual cubana. Actualmente a los travestis y transexuales se los persigue solo por estar vestido de mujeres y les inventan causas delictivas como para justificar las sanciones judiciales.

Desde esa institución oficial la hija del actual jefe de Estado de Cuba llamó a una reforma de la Constitución socialista a efectos de cesar la persecución contra las minorías sexuales que nunca se detuvo en el casi medio siglo que lleva el castrismo en el poder.

¿Cuántas organizaciones dedicadas a la defensa de los derechos humanos, civiles y de las minorías sexuales alzaron la voz contra la dramática persecución que sufren los homosexuales en Cuba? Pocas, prácticamente ninguna. Si se les consulta sobre este asunto recurren a la muletilla habitual de todo aquel que justifica las atrocidades: “Es un invento del imperialismo”, alegan con una hipocresía digna de mejor causa.

Cuando el gobernador de California Arnold Schwarzernegger anunció que vetaría cualquier proyecto de ley que quisiera autorizar los matrimonios de homosexuales en ese Estado, no hubo organización ni líder social que no se lanzara sobre el ex “Terminator” señalándolo como discriminador y anacrónico por tomar una decisión así.

Lo que hicieron los hermanos Castro con los homosexuales cubanos fue intensamente más represivo que la decisión de un gobernador elegido democráticamente por los californianos. Sin embargo, el silencio hacia la política represiva de La Habana fue inversamente proporcional a la repulsa que se ganó el gobernador de California.

La polémica acerca de la homosexualidad de Raúl Castro solo tiene sentido en el contexto que muestra otro lado oscuro e hipócrita de la supuesta Revolución Cubana y de quienes la defienden a lo largo y ancho del continente ignorando intencionalmente la cruel faceta represiva hacia los sexualmente diferentes.

 

Fuente: www.minutouno.com.ar


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