A favor del frot y en contra de la penetración anal

 

Algunos hombres han amado a otros hombres desde el principio de los tiempos.

 Frot

¿Qué es el sexo?

¿Qué forma ha tomado la expresión física de ese amor?

¿Y cuál debería tomar en la actualidad?

Por supuesto que hubo variaciones en el tiempo y el lugar, pero pensar que un acto tan sucio e intrínsecamente degradante como la penetración anal era común en las culturas en las que había poca o ninguna higiene y prácticamente ninguna capacidad para tratar o prevenir enfermedades de transmisión sexual, y en las que el valor del hombre en la vida se medía por su estatura como  guerrero, es engañarse.

En la antigua Grecia, por ejemplo, el sexo anal estaba prohibido, y la forma prescrita de sexo para los guerreros amantes era una forma de frot.

¿Por qué entonces hay tanto énfasis en nuestra propia cultura por la penetración?

Esto se debe a que en sus actitudes hacia el sexo, los Estados Unidos durante siglos han sido una sociedad puritana, en la que todo el sexo debe ser procreador.

Como hemos señalado, cuando la gente piensa en el sexo como procreación, piensa que el sexo tiene que ser con penetración.

En realidad, la mayoría de las prácticas sexuales, incluyendo la parte heterosexual, no tiene como propósito la procreación.

Más bien, son placenteras. Los hombres y las mujeres participan en el sexo debido a las sensaciones intensamente placenteras y únicamente generadas por el contacto genital producido específicamente por el roce de los tejidos eréctiles de los genitales.

En el caso de un hombre y una mujer, los tejidos eréctiles son las del pene, el clítoris y la entrada vaginal.

En el hombre los tejidos eréctiles se encuentran en el pene que está ricamente dotado de terminaciones nerviosas sensoriales en el glande que  es especialmente sensible, además la piel del escroto es también muy sensible.

En la mujer los tejidos eréctiles se encuentran en el clítoris y alrededor de la entrada de la vagina que es rica en nervios sensoriales. El clítoris es particularmente sensible, mientras que el revestimiento de la vagina es morfológicamente equivalente a la piel del escroto.

 

Un hombre y una mujer

Durante la relación sexual pene-vagina, el hombre frota su falo, un órgano genital, contra los tejidos del clítoris y la vagina de la mujer, también órganos genitales, y ella responde a su movimiento con el suyo propio, utilizando su cuerpo para maximizar el placer y contribuir a estas sensaciones de frotamiento.

El intenso placer en el acto resulta no desde la penetración en sí, sino del frotamiento genital, repitiendo, es frotamiento genital mutuo que produce intenso placer mutuo del sexo pene-vagina.

Además, una parte significativa de ese placer viene del hombre frotando su falo contra el clítoris lleno de sangre de la mujer, parte de la cual emerge del tejido circundante para formar un glande, y el cual es el equivalente morfológico de un falo.

Además de los tejidos eréctiles en el clítoris, hay tejidos eréctiles situados alrededor de la entrada de la vagina, que también son morfológicamente equivalentes a los del pene.

Estos tejidos eréctiles en el clítoris y la entrada vaginal se suministran ricamente de fibras nerviosas sensoriales.

Durante la relación sexual pene-vagina, es el roce de estos tejidos genitales, tanto en el hombre y la mujer, lo que crea el placer.

La penetración es incidental al placer sexual, y aunque necesaria para la procreación, el placer sexual no se deriva de la penetración en sí, sino por el roce del pene contra los tejidos del clítoris y los cercanos a la superficie de la vagina.

Y aunque la posición de sus cuerpos y  la mayor fuerza física del macho pueden sugerir que el hombre domina a la mujer, en realidad el sexo pene-vagina está destinado a ser, y por lo general es, un acto cooperativo, una unión genital y espiritual, en la que cada uno experimenta placer genital intenso basado morfológicamente en el tejido eréctil, y en el que cada uno busca aumentar tanto su placer y el de su pareja a través de la maximización de las sensaciones generadas por el frotamiento genital.

 

Un hombre y un hombre

En el caso de dos hombres, los tejidos eréctiles son de sus falos.

Una vez más, los tejidos eréctiles del pene son morfológicamente equivalentes a los del clítoris y de entrada de la vagina.

El glande del pene y el glande del clítoris son morfológicamente idénticos, y por esa razón son la parte más sensible de los genitales en hombres y mujeres.

Para repetir, tanto en hombres como mujeres, los tejidos eréctiles son morfológicamente idénticos, y consisten en tejidos cavernosos que se congestionan con sangre y son suministrados ricamente con terminaciones nerviosas sensoriales exquisitamente sensibles.

Frot

Puesto que los tejidos genitales del macho y la hembra son morfológicamente equivalentes, cuando se frotan penes, morfológicamente estás haciendo lo mismo, estás experimentando el mismo tipo de conexión genital sensorialmente intenso y súper agradable, como cuando un hombre y una mujer se conectan a través de sus órganos genitales – pene, clítoris y vagina.

Estás conectando y frotando tus tejidos eréctiles sensorialmente ricos con los de otra persona – alguien que deseas y amas.

No sólo eso, sino que hay un punto en tu polla, que es especialmente sensible y que consigue ser particularmente estimulado durante el sexo pene-pene, se llama el frenillo.

El frenillo es el área del nervio liado bajo el glande, que es tan sensible en la mayoría de los hombres que la estimulación constante en esa parte puede causar el orgasmo.

Para los hombres pene a pene, el roce sensual e incluso aproximado de falos provoca que este conjunto de nervios muy sensibles sea súper estimulado cuando la pareja  desliza la punta  y sondea más de esta zona. Eso significa que, además del glande por sí mismo, la parte más sensible del pene es estimulada durante el apareamiento fálico.

Así que una de las principales razones por las que el orgasmo pene a pene sea tan intenso entre hombres es que experimentan una estimulación mayor ahí donde el pene es súper sensible.

Y los hombres saben eso instintivamente. La mayoría de los chicos informan que la primera vez que tuvieron sexo pene a pene, el otro tipo instintivamente buscó y encontró su frenillo con la propia cabeza de su miembro, porque ahí es donde se sentía realmente bien.

 

¿Qué pasa con la penetración?

Penetración no es igual a sexo.

Es cierto, por supuesto, que para que el sexo entre un hombre y una mujer sea procreativo, el hombre tiene que entrar en la mujer.

Pero él penetra a la mujer a través del contacto con sus tejidos eréctiles, los tejidos que están diseñados para conducir con placer su pene en su vagina mientras que le da su máximo placer.

Así que no es la penetración o incluso la procreación lo que hace el acto sexual en un  sentido humano.

Si la penetración procreativa fuera todo lo que se necesita, un hombre podría embarazar a una mujer a través de conseguir un poco de esperma de una bolsa en su cuerpo, y colocándolo con el dedo dentro de una bolsa de ella.

O como algunos insectos, simplemente podría dejar un espermatóforo, un contenedor de esperma, en un lugar donde pudiera encontrarlo, y entonces ella podría ponerlo en su vientre.

Los seres humanos no están hechos de esa manera.

Más bien, estamos diseñados para disfrutar del sexo, y experimentar el sexo como la forma más alta y más intensa de placer.

Ese placer, que se deriva del roce mutuo de los tejidos eréctiles de genitales masculinos y femeninos, ha inspirado gran parte a la producción creativa de la raza humana.

Así que el sexo se trata, para hombres y mujeres, así como para hombres y hombres, del placer genital mutuo.

Penetración y sexo no son sinónimos.

Procreación y sexo no son sinónimos.

Pero los genitales y el sexo sí lo son.

El verdadero sexo es el sexo genital.

Y ambas parejas, hetero y homo, logran placer genital a través del frotamiento genital.

En el caso de dos hombres, el frotamiento genital puede tomar sólo una forma: pene a pene.

A pesar de las claras equivalencias anatómicas y morfológicas entre los genitales masculinos y femeninos, la propaganda a favor de la penetración es tan intensa que hay chicos que piensan que no serán capaces de llegar al orgasmo sin penetración de algún tipo.

Como Warrior Don Frazer dice:

He escuchado comentarios sarcásticos en el sentido de: “¿Cómo te puedes venir sin nada a tu alrededor?”

Sin embargo, me encontré por experiencia personal que hombres abiertamente heterosexuales han podido eyacular por años sin la penetración.

Tuve un hombre casado que era un ejemplo perfecto. Tenía un frenillo muy prominente, así que cuando llegó el momento todo lo que tenía que hacer era concentrarme en él con movimientos constantes y cortos para desencadenar un clímax y eyaculación abundante  y caliente en él.

Como “cocksters”, sabiendo cosas como esta puede ayudar a ampliar la comprensión de lo que estamos hablando, sobre todo  a aquellos escépticos que sólo pueden concebir la “penetración” como el  sexo real.

Don está en lo cierto.

Y la ironía es que la penetración anal no es ni siquiera el sexo.

 

Si el anal no es sexo, entonces ¿qué es?

Como plena penetración, el sexo anal se parece al sexo vaginal.

Pero no son lo mismo ni remotamente debido a que el ano no es una vagina – no tiene nada de su elaborada estructura, nada del tejido eréctil, y ninguna de las terminaciones nerviosas sensoriales exquisitamente sensibles y ricas que hacen que el sexo vaginal sea tan placentero para la pareja.

Más bien, el ano es un órgano de excreción.

Su único propósito es mover el material de desecho y los agentes patógenos fuera del cuerpo.

Sin embargo, desde hace más de 25 años, “los hombres que practican el sexo anal”, una práctica que se centra en la penetración de ese órgano de excreción y, que en consecuencia, es sucia, peligrosa y degradante, han dicho a otros hombres gay que si el sexo no es anal, es anormal, y que el frot es un fetiche.

Seamos realistas. El frot no es un fetiche. Es genital – el sexo genital – al igual que el sexo pene-vagina.

La penetración anal, sin embargo, ES un fetiche. Es una obsesión sexual con un órgano no genital – el ano.

Mira de nuevo por un momento las estructuras delicadas y complejas de la vagina, diseñadas para aceptar y acoger un falo y selectivamente guiar su eyaculación a la matriz al tiempo que genera placer intensamente mutuo para ambos.

A continuación, mira el ano.

Un poco de músculo del esfínter en el extremo de un tubo para excremento, cuya única función es la de controlar, en parte, cuando una persona defeca.

¿Lenguaje grosero?

Claro.

Pero lejos de ser tan grosero como la realidad del sexo anal.

El sexo anal se trata de una cultura autodestructiva de odio a sí mismo.

De hecho, todo lo relacionado con la cultura anal – la penetración, el afeminamiento, la promiscuidad – es homofóbico hasta la médula.

No sólo la cultura ha comprado el mito de que todo el sexo debe ser penetrante, sino también  el mito de que los hombres que tienen sexo con hombres no son realmente hombres.

Así que no sólo es un fetiche anal, es un fetiche homofóbico.

Voy a seguir diciendo esto y ustedes deben hacerlo también.

La penetración anal no es cool, no es caliente, no es aventurada, no es atrevida.

Es conformismo.

El sexo anal es lo que los hombres homosexuales esperan que otros hombres gay puedan hacer, y lo que la gente heterosexual espera que los  gays hagan.

Tener sexo anal no demuestra que eres un hombre, o incluso un hombre gay.

Lo único que demuestra es que puedes hacer lo que te dicen.

Y eso es tonto.

Porque el sexo anal no es ni siquiera sexo.

Es peligroso, duele, huele mal.

Así que no lo hagas.

Y dile a tus amigos que no practicas el sexo anal, que no te gusta el sexo anal, que no eres promiscuo y no eres afeminado, y que piensas que los hombres que lo hacen, están jodidos.

Frot

¿Respetar a la diversidad?

No se dejen engañar por el respeto a la diversidad.

Los hombres que practican el sexo anal nunca han respetado ni a nosotros ni a cualquier otra persona que no comulgue con sus preferencias.

Lo qué quieren decir con respetar la diversidad es respetar a los bug chasers, respetar los gift givers (VIH), respetar el beso negro, respetar la penetración, la degradación, la promiscuidad, el dolor y la muerte.

Nunca voy a hacer eso, y ustedes no deben tampoco.

¿Se imaginan a Thor, Hércules, Sansón, Lincoln, Armstrong, o cualquier otro verdadero héroe ser jodido por el culo?

No sin destruir su vida.

Esa es la verdad de esto.

 

Artículo completo en inglés y con imágenes en:

http://man2manalliance.org/crw/frot/whatis.html


2 thoughts on “A favor del frot y en contra de la penetración anal

  1. Es curioso, que se mencione el tema de el frotamiento entre el clitoris y el pene, según lo que puedo ver en las distintas poses penetrativas heterosexuales, el penae al estar introducido en el conducto vaginal no toca al clitoris, aunque supongo que algunas posiciones lo harían, pero creo que el roce seria muy indirecto. ¿no?
    La mejor forma de frotarse los genitales seria que él no metiera su falo. Es lo que más lógico me suena.
    También hay que tener en cuenta que las mujeres, tal vez la gran mayoría, se masturban tocandose el clitoris principalmente. La entrada vaginal no parece lucir muy sensible para esas cosas teniendo en cuanta que un bebe saldrá por ahí ( la estructura del cuerpo de la hembra debe de estar preparada para eso) me parece lógico pensar que la vegina tiene sólo funciones relacionadas con la reproducción como lo son el parto y la expulsión de menstruación.
    Todo este tema del frot me hace pensar en como la reproducción y su forma natural de ser llevada a cabo puede llegar a ser tan insatisfactoria.
    Siempre se ralaciona placer con penetraciones pero no lo sé, no me convence la lógica detrás de afirmar que para las partes involucradas en la penetracion será igualmente satisfactorio.

  2. Excelente articulo, nosotros como homosexuales deberíamos replantearnos lo que hacemos en la cama, pienso que el hecho de desear una penetración no es pertinente como lo dice la columna, es imitar y parodiar la penetración por procreación! Ahora me sorprende los hombres gays que se consideran pasivos, su actitud no es mas que soportar una actitud hetenormizada de quien se hace llamar activo!

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