El Ángel de Sodoma

 

El Ángel de Sodoma
El Ángel de Sodoma

La primera obra cubana de ficción, conocida hasta ahora, que asume abiertamente a un homosexual como héroe es El ángel de Sodoma (1928), de Alfonso Hernández Catá. La novela, inédita aún en Cuba, narra la historia de José María, hijo varón de una familia de cuyos padres se ve privado repentinamente. De acuerdo a las normas sociales, es a él, como miembro masculino e hijo mayor, a quien le toca completar la educación de sus dos hermanas. José María, nombre que alude igualmente a la condición sexual del personaje que a los valores religiosos a los que tendrá que acogerse, se verá obligado a postergar el cumplimiento de sus deseos (homo)eróticos a favor de sus deberes como cabeza de familia.

El narrador de El ángel de Sodoma, sin especificarnos el país donde se desarrolla la historia, pero al cual no es difícil identificar en el contexto de la tradición hispana, latente y hasta exacerbada en La Habana de principios del siglo XX frente a la presencia norteamericana, nos describe un ambiente social estricto en cuanto al cumplimiento de los preceptos cristianos. José María intentará regenerar sus deseos mediante un infructuoso noviazgo. El silencio del resto de los personajes de la novela con respecto a la diferencia erótica del héroe, le deja abierta a éste la posibilidad de, luego de haber entregado a sus hermanas en matrimonio, como lo habría hecho su padre,  realizar su propia vida en París, la ciudad de los placeres prohibidos según lo estipulaba el imaginario cultural de finales del siglo XIX y principios del XX. En efecto, el personaje logra vencer sus propios temores y decide experimentar su sexualidad. A punto de cumplir una cita amorosa, José María recibe instrucciones familiares de mantenerse en contacto con varios de sus compatriotas como parte de sus responsabilidades económicas. Sin embargo, de hacerlo, José María reconoce que ya nada volvería a ser igual para él puesto que tendría que desechar sus voluptuosos descubrimientos y entregarse a la simulación cotidiana. Entonces decide suicidarse.

La descripción del autoreconocimiento del personaje en medio de su conflicto fue, en su momento, 1928, un hecho inédito en la literatura cubana. Si bien debemos aceptar que José María se siente culpable por sus sentimientos y de hecho triunfa la culpa como solución final, por otra parte debemos aceptar que el narrador se decide por una acción radical frente a la disyuntiva de seguir viviendo la mascarada  propuesta por la sociedad.

Un reflujo moral instantáneo destruyó toda su voluptuosidad, todas sus trabajosas manumisiones y comprendió que después de haber vivido aquellas horas corruptas de París, ya no podía volver jamás a la ciudad fundada por los suyos ni emprender otra vez la vida oscura de secretas ignominias y constante enfrentar las fieras cada día más exigentes de su cuerpo.

El texto de Catá convierte en mártir al personaje sembrándolo al centro de una tradición de escritura en la cual el sujeto a representar no había sido visualizado completamente, no había sido nombrado en los términos de una sensibilidad definida: la homosexual. Lo más cercano a esta definición había sido debatido cuarenta años antes alrededor de la vida y la obra de Julián del Casal de quien, sin embargo, todavía hoy no podemos asegurar nada, aunque la intuición nos acerque bastante a su secreto. Alfonso Hernández Catá, como autor real, y José María, como personaje de ficción, inauguran un espacio abierto de resistencia literaria contra la normatividad heterosexista del discurso nacionalista cubano. En este sentido, El ángel de Sodoma indaga en las relaciones entre homoerotismo y construcción nacional en un momento en que se negociaba la fuerza pertinente de una identidad cultural amenazada por el predominio de los intereses norteamericanos en la isla. Este será uno de los fantasmas recurrentes en las relaciones antes mencionadas  y se hará sentir a lo largo del siglo XX cubano en la elaboración de cualquier discurso acerca de la viabilidad de la homosexualidad como una opción erótica aceptada social y políticamente.

 

Fuente:   ALOCUBANO.COM

http://alocubano.com


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