“Yo vine a llevarme la vida por delante” – Jaime Gil de Biedma

 

Jaime Gil de Biedma
Jaime Gil de Biedma

Gil de Biedma protagoniza la polémica: el poeta gay era tío de Esperanza Aguirre

Juan Carlos Rodríguez | 17/03/2009

Entre García Lorca y Gil de Biedma puede resumirse buena parte del siglo XX, no sólo de la poesía española, sino, sobre todo, de los caminos de la marginación y vida oculta de la homosexualidad, insertada en la vida social, literaria y política de España.

A Lorca y el mundo gay (Planeta) lo ha rescatado Ian Gibson, pero a Jaime Gil de Biedma (Barcelona, 1929-1990) lo revive El cónsul de Sodoma, la película que estos días rueda Sigfrid Monleón, centrada en la “voracidad autodestructiva” de la homosexualidad del poeta barcelonés, al menos, según describe la biografía de Miguel Dalmau y que marca el guion.

Familia de Esperanza Aguirre

El padre de Jaime Gil de Biedma, o sea, Luis Gil de Biedma y Becerril, se casó en primeras nupcias con María Luisa Alba, la madre del poeta. Y en segundas con N. Vega de Seoane, madre de Piedad Gil de Biedma Vega de Seoane, cuya hija mayor es Esperanza Aguirre. La presidenta de la Comunidad es, simplemente, sobrina del autor de Moralidades. Su madre y el poeta eran, por tanto, hermanos. Herederos de una familia aristócrata y castellana. Pero, poco, o muy poco, en común.

“Pero quizás le guste enterarse de que mi abuelo Santiago Alba y Bonifaz
-contaba el propio Gil de Biedma- fue periodista, diputado en Cortes y gobernador de Madrid, además de ministro de Marina, de Hacienda, Gobernación, etc. con Alfonso XIII. Primo de Rivera lo obligó al exilio, luego regresó cuando la república y Niceto Alcalá Zamora le confió la formación de un nuevo gobierno, con el asesinato de Calvo Sotelo abandonó otra vez el país…”. De ahí su espíritu disidente. La herencia del abuelo.

El poeta más influyente del s. XX

Señorito sí era, por mucho que le disgustara que le llamaran así. Al igual que Carlos Barral. Para su biógrafo, Miguel Dalmau, Gil de Biedma “fue el poeta español más influyente de la segunda mitad del siglo pasado”. Su influencia aún se extiende a lo largo de la llamada Poesía de la experiencia y sus correligionarios, como Luis García Montero. Jaime estudió Derecho en Barcelona, donde Fabián Estapé, Juan Goytisolo, Barral o Manuel Sacristán le despertaron definitivamente al mundo de la cultura y la militancia en la izquierda.

A la vez que era perseguido por el franquismo -de la manera en la que lo eran, según Dalmau, los hijos de señoritos-, fue, sin embargo, rechazado por el PCE como militante por su marcada homosexualidad. Que es el marco, más allá del de poeta y editor, en el que se rueda El cónsul de Sodoma, la película que produce Andrés Vicente Gómez y dirige Monleón, con Jordi Mollá como el poeta barcelonés, que murió en 1990 a causa del SIDA, una enfermedad de la que entonces se sabía muy poco y que el propio Gil de Biedma la llevó, además, con gran discreción, tanto como su propia homosexualidad. La imagen pública del poeta -un alto ejecutivo de la Compañía de Tabacos de Filipinas- distaba mucho de aquel que frecuentaba las noches del Barrio Chino en busca de amantes con quien desfogarse. Ese es, al menos, el esbozo que hizo Dalmau en Retrato de un poeta (Circe).

Homosexual con complejos

“Nunca quiso salir del armario, ahora tan de moda”, explica el biógrafo. No lo hizo, sobre todo, “por respeto a su madre y, además, porque su posición en la sociedad no se lo permitía”. Más allá de su familia aristocrática y conservadora, tuvo que lidiar con la pacatería del franquismo. Ahora, más que salir, lo sacan como un abanderado de la liberación gay. “El estudio también ilustra una época y probablemente sea la primera biografía que aborda la conducta de un homosexual ilustre durante la dictadura”, remarca Dalmau.

El Truman Capote español

“No es un biopic y tampoco una película sobre Gil de Biedma, un hombre complejo al que yo veo como el Truman Capote español”, según el productor. “Sino que es un retrato de la Barcelona de los 60 -añade Gómez- y de conocidos personajes de la cultura y la sociedad catalana progresista, como la Gauche Divine”. Aunque, según admite, el objetivo de la película, que se estrenará en noviembre, es, ante todo, “difundir su poesía”.

El reparto es, además de Mollá, Alex Brendemühl (Juan Marsé), Josep Linuesa (Carlos Barral), Vicky Peña (Doña Luisa, madre de Jaime) y Bimba Bosé (Bel, destacada musa de la Gauche Divine). El rodaje, que se inició el 9 de febrero y durará tres meses, se lleva a cabo entre las ciudades de Madrid, Barcelona, Valencia y Manila. El cónsul de Sodoma está basada en la biografía escrita por Miguel Dalmau. Es decir, la de una vida marcada por el sexo, el amor, la literatura y la lucha política. “Fue una época de rebeldía, violencia y descubrimiento”, según Dalmau.

El proyecto debía haberse rodado en el 2006, bajo la dirección de Agustí Villaronga y con el título de Cuerpos felices, con nombres como Javier Cámara, Javier Bardem y Antonio Resines. Pero no se encontró suficiente financiación. “Jaime Gil de Biedma es mi poeta de referencia”, afirma Andrés Vicente Gómez. Dalmau califica su poesía como “elegante, ambigua y discreta”, tres adjetivos que, a la vez, se corresponde con el poeta. “Hay tantos Gil de Biedma como testigos de su vida”, afirmó entonces.

Gil de Biedma no acababa de encajar en la sociedad, en la familia, en su clase social: la alta burguesía. Dalmau de hecho le comparó con un tríptico de Francis Bacon, pintor que obsesionaba al poeta: el respetable abogado de empresa, el exquisito poeta de la experiencia y un homosexual de una voracidad autodestructiva, en Barcelona y el Filipinas, a donde viajaba constantemente por motivos laborales.

 Sus grandes temas

“Ante todo es un relato sobre la identidad, el paso del tiempo y la experiencia amorosa. O sea, los grandes temas de su obra poética”, afirma Sigfrid Monleón, para quien el poeta fue un personaje “insólito” en la España franquista. Seductor, refinado, hedonista, de aspecto aristocrático, culto, homosexual, rico, elegante, promiscuo, excelente conversador, fumador, letrado, directivo de la Compañía de Tabacos de Filipinas y, a su vez, hombre de izquierdas y un gran poeta.

El problema es que la biografía de Dalmau, tachada de sensacionalista y demasiado inclinada hacia el erotismo, no le gustó ni al fotógrafo de la Gauche, Colita; ni a Juan Marsé, ni a Vila-Matas, todos personajes de la película y de la vida de Gil de Biedma. El guión arranca en 1959 y termina en 1988. Casi treinta años que van desde su primer libro a su sentencia de muerte, cuando sabe que el SIDA lo ha desahuciado. Un nuevo icono gay. Ya lo era de la poesía.

 

Publicado en      http://ecodiario.eleconomista.es

 

No volveré a ser joven

De Jaime Gil de Biedma

 

Que la vida iba en serio

uno lo empieza a comprender más tarde.

Como todos los jóvenes, yo vine

a llevarme la vida por delante.

 

Dejar huella quería

y marcharme entre aplausos.

Envejecer, morir, eran tan sólo

las dimensiones del teatro.

 

Pero ha pasado el tiempo

y la verdad desagradable asoma:

envejecer, morir,

es el único argumento de la obra.


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