Federico II de Prusia, obligado a presenciar la decapitación de su amante

Federico II de Prusia
Federico II de Prusia

Federico II el Grande de Hohenzollern (en alemán: Friedrich II der Große) nació en Berlín, el 24 de enero de 1712  y murió en Potsdam, el 17 de agosto de 1786. Fue el tercer rey de Prusia y uno de los máximos representantes del ”Despotismo Ilustrado” del siglo XVIII. Perteneció a la Casa Hohenzollern; fue hijo de Federico Guillermo I y Sofía Dorotea de Hannover. Federico II murió sin dejar herederos, y le sucedió en el trono su sobrino Federico Guillermo II, hijo de su hermano menor. Federico II, es conocido por varios apodos, tales como; “el rey filósofo”, “el rey músico” pues fue un compositor y flautista nato, “el rey masón” o, “el viejo Fritz” (en alemán: “der Alte Fritz”); siendo la última palabra un acortamiento de su propio nombre. Fue llamado “El Grande”, tras sus grandes hazañas militares (sobre todo durante la Guerra de los siete años 1756-1763), que convirtió a Prusia en una maquina de guerra, con lo qué se duplicaron los territorios del reino.

Inclinaciones juveniles y formación

Durante su juventud se sintió inclinado hacia la literatura francesa. Animado por su madre y sus tutores, mantuvo correspondencia con filósofos de la Ilustración, lo que contrastaba con su rechazo a la disciplina de la Corte y a las tradiciones militares. El príncipe, de constitución delicada, chocaba en todo con las maneras rudas de su progenitor. Después de que fracasara su intento por escapar a Inglaterra, fue condenado a prisión (1730–1732) (privado temporalmente de su categoría de príncipe heredero) y obligado a presenciar la decapitación de su amante, el teniente Hans Hermann von Katte.

Se casó con Isabel Cristina, hija de Fernando Alberto II de Brunswick, en 1733, lo que le valió volver a ser príncipe heredero. En 1739, publicó su obra Anti-Maquiavelo, en la que condenaba a Maquiavelo y abogaba por una mayor exigencia moral para los gobernantes. Se retiró durante siete años a Rheinsberg, donde estudió filosofía e historia y mantuvo correspondencia con filósofos, entre ellos Voltaire. A este último le envió en 1740 un poema sobre el orgasmo para mostrarle que un prusiano podía tener sentimientos tan intensos como los de un europeo del sur.1

 Reinado

Durante su largo reinado (1740–1786) se convirtió en exponente del despotismo ilustrado, introduciendo algunas reformas inspiradas en esta corriente. Impulsó la codificación del Derecho prusiano, según el principio de que la ley debía proteger a los más débiles: abolición de la tortura, independencia judicial. Fomentó la colonización a base de inmigrantes procedentes de las zonas más despobladas y atrasadas del reino. Practicó el proteccionismo aduanero para su industria. En sus campañas militares, destacó por su gran capacidad y visión, táctica y estratégica, tanto que es considerado como uno de los mayores genios militares de toda la Historia, siendo comparado con Alejandro Magno, Julio César o Napoleón (quien se inspiró en Federico II en sus campañas militares).

 Relaciones internacionales y campañas militares

Las acciones de Federico II contribuyeron a la expansión territorial de Prusia, permitiendo hacer de ésta una gran potencia europea, capaz de disputarle la primacía a Austria dentro del Sacro Imperio Romano Germánico. Aprovechó las dificultades de María Teresa I para afirmarse en el trono austríaco y se anexionó Silesia a costa de la Casa de Austria, lo que desató la Guerra de Sucesión Austriaca (1740–1748). Condujo su ejército a la victoria en Mollwitz (1741) y Chotusitz (1742). En el Tratado de Breslau, María Teresa se vio obligada a entregar el territorio de Silesia exigido por Prusia. Federico consiguió la Frisia oriental en 1744, tras la muerte del gobernante sin herederos de dicho principado, y en 1745 logró otra victoria contra Austria, que terminó con la Paz de Dresde, que aseguraba a Prusia la posesión de Silesia.

La rivalidad austro-prusiana degeneró en la Guerra de los Siete Años (1756–1763), en la que Prusia, aliada con Hannover, hizo frente con éxito a la coalición constituida por Austria, Sajonia, Rusia y Francia. La mayor organización y disciplina del ejército prusiano le permitió resistir a enemigos superiores; pero habría perdido la guerra, de no ser por la llegada al trono ruso de Pedro III, cuya admiración por Federico le llevó a retirar a Rusia de la guerra (Paz de Hubertusburgo, 1763). Aunque ésta no le otorgó nuevos territorios a Prusia, sí la reafirmó en sus recientes conquistas.

En lo sucesivo, Federico siguió una política exterior limitada a la defensa del equilibrio europeo. En 1772, participó con Austria y la Rusia de Catalina la Grande en el Primer reparto de Polonia, a cambio de no obstaculizar las ambiciones territoriales de estos dos países sobre el debilitado Imperio otomano. Prusia obtuvo así un territorio que unía la Prusia Oriental con Pomerania y Brandeburgo. La Guerra de Sucesión bávara, que nuevamente enfrentó a Prusia con Austria, trajo el Tratado de Teschen de 1779, por el que Prusia obtuvo los principados franconios de Baviera y Austria se quedó con una parte de la Baja Baviera.

En 1784, organizó una Liga de príncipes alemanes para salvaguardar el statu quo en las Provincias Unidas frente a las ambiciones de Baviera.

 Administrador y «Rey Filósofo»

Federico supervisaba la labor de sus funcionarios y les exigía el estricto cumplimiento de su deber. Durante su reinado aparecieron nuevos métodos agrícolas e industriales. Se desecaron marismas, que proporcionaron nuevas tierras para el cultivo y la colonización. En 1747 promulgó un código legislativo, el llamado Código de Federico.

El gran desarrollo de la industria prusiana y un fuerte incremento poblacional hacen pasar al país de 2.5 millones de habitantes al comienzo de su gobierno a 6 millones al final. Dotó a Prusia de un formidable ejército de 200,000 hombres, perfectamente adiestrados y equipados, que supo utilizar en el momento oportuno, además de redactar él mismo las Ordenanzas para la milicia. Fundó en 1765, en Berlín, el Banco Real, que estableció filiales en todo el reino. La creación de una Federación de príncipes demostró su eficacia al finalizar la amistad con Rusia, ya que Austria no logró beneficiarse del debilitamiento prusiano, y sirvió de base al papel central de Prusia en Europa a finales del siglo XIX.

Negó que la monarquía fuese dada por derecho divino y fue un gran protector de la ciencia y de la cultura, a las que impregnó de influencias francesas: refundó la Academia de Ciencias prusiana, apoyó a escritores y artistas y sancionó la obligatoriedad de la enseñanza primaria. Sin embargo, no abolió la servidumbre para no debilitar a la nobleza, que constituía la casta dominante que hacía funcionar eficazmente la administración y el ejército. En el Palacio de Sanssouci en Potsdam, Federico tenía su corte, mantenida austeramente, donde recibía a Voltaire y Johann Sebastian Bach. Rechazó la cultura alemana, hablaba francés en la corte, era flautista y escribió obras para este instrumento. También fue escritor; uno de sus escritos más relevantes fue Historia de mi tiempo, uno de los mejores trabajos en su género. Escribió versos y ensayos; sus obras fueron publicadas en 30 volúmenes entre 1846 y 1857.

 El rey masón

Según la leyenda masónica del grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado fue el “Soberano Gran Comendador, Gran Maestro Universal y Conservador de la Antiquísima y muy respetable sociedad de antiguos Masones o Arquitectos Unidos”, es decir, de la Masonería. Hasta el momento no hay nada concreto que lo demuestre, y de hecho, existen pruebas que más allá de beneficiar a esta historia solo la desmienten.

Según la leyenda del grado 33 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, Federico se propuso asegurar y reunir en un solo cuerpo de masonería a todos los ritos del Régimen Escocés existentes, tales como: Rito de Heredom, Rito del Oriente del Kilwining, Rito de San Andrés, Rito Templario, Rito de los Emperadores de Oriente y Occidente, Rito de los Príncipes del Real Secreto o de Perfección, Rito Escocés y Rito Primitivo. Esto difiere de la realidad, puesto que muchos de estos ritos siguen existiendo y están alejados de las jurisdicciones del Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Para tal obra ficticia se dice que promulgó las grandes constituciones de 1786 y declaró para siempre reunidos en una sola orden las puras Doctrinas de la Masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado de 33 Grados: El primer grado sometido al segundo, éste al tercero y así sucesivamente hasta el 33, de Soberano Gran Inspector General, el cual inspeccionará, dirigirá y gobernará todos los otros.

El cuerpo o reunión de miembros poseedores de este grado formarán el Supremo Consejo, quien será el conservador de la Orden. Asimismo Federico II dispuso que, después de su muerte, el poder supremo que hasta entonces le había sido conferido, se transmitiera, en cada país o nación donde no los hubiera, a un Supremo Consejo.

 Homosexualidad

Existen sospechas fundadas sobre la homosexualidad de Federico II el Grande, pero ningún dato definitivo. Aparte del episodio de su fuga y la muerte del teniente Hans Hermann von Katte, el mejor amigo de Federico y quizás su amante, por asistirlo en sus planes, existen diversos otros indicios que parecen confirmar su homosexualidad.2

Por ejemplo, su matrimonio con Isabel Cristina de Brunswick-Bevern por imposición paterna, de la que no tuvo hijos y a la que desterró a un castillo remoto tras subir al trono. En general, Federico tenía una opinión muy pobre de las mujeres, aunque él mismo levantara rumores sobre sus amantes femeninas y su vida disoluta.

Existen dos teorías sobre este comportamiento: la primera es que el rey era homosexual, teoría defendida y difundida por Voltaire, y la segunda dice que el rey era impotente, ya que habría sufrido una operación de la que no se tienen más datos, tal como afirma el médico suizo Johann Georg Zimmermann, que trató brevemente al rey. Voltaire, antes de su huida de Sanssouci en 1752, había sido un gran amigo de Federico e incluso pasó dos años en Berlín en la corte. A su vuelta a París, Voltaire se permitió algunos comentarios escandalosos sobre la vida del Rey, llamándolo una «amable ramera» que se divertía con pajes y cadetes, con los que realizaba la «segunda» función debido a su falta de aparatura.2

 Referencias

1.↑ «Hallan poema desaparecido de Federico el Grande sobre el orgasmo», Dpa, La Jornada, 14 de septiembre de 2011. Consultado el 15 de septiembre de 2011.

2.↑ a b Bruquetas de Castro, Fernando (2002). Reyes que amaron como reinas. La Esfera de los Libros S.L.. ISBN ISBN 84-9734-076-0.

 

Publicado en:     http://es.wikipedia.org


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