Bicurioso, homoflexible o heteroflexible

Heteroflexible
Heteroflexible

Bicurioso es un término referido tanto a una persona que no se identifica como bisexual ni homosexual pero siente o muestra curiosidad por una relación o actividad sexual con alguien del mismo sexo, como a una persona que no se identifica como bisexual ni homosexual pero muestra curiosidad por una relación o actividad sexual con alguien del sexo opuesto. Otros nombres equivalentes con este último sentido del término son homoflexible y heteroflexible, según corresponda a una persona predominantemente homosexual que ocasionalmente puede tener alguna relación heterosexual, como a una persona predominantemente heterosexual que en ocasiones puede mantener algún contacto homosexual, respectivamente.

Además el término bicurioso puede aplicarse a la persona que no haya tenido experiencias homosexuales (o muy pocas), pero puede llegar a autoidentificarse bisexual u homosexual si explora o profundiza más en estos sentimientos, o a la que no quiere identificarse explícitamente como bisexual.

 

Los heteroflexibles salen del clóset de vez en vez

Tienen sexo ocasional con personas del mismo sexo pero no se consideran gays. En algunos casos detonan la transmisión del VIH, pues las esposas desconocen sus otras preferencias

IDENTIDAD. Para los especialistas, la pregunta actual ante tantas variaciones sexuales, no es si eres homosexual, heterosexual o bisexual, sino qué tanto lo eres.

 Publicado por Natalia Gómez y Cinthya Sánchez

El Universal

Octubre 1°, 2009

 

Los psicólogos acuñaron el término “heteroflexible” para definir a los heterosexuales que tienen ocasionalmente relaciones íntimas con homosexuales. Ellos lo hacen, dicen los especialistas, por gusto, por moda o simplemente por experimentar. Son heterosexuales con licencia, digamos.

Ya Alfred Charles Kinsey, psicólogo norteamericano, había descrito entre los años 40 y 50, su comportamiento, sin asignarle una categoría como tal.

“Se considera a sí mismo como heterosexual, mientras encierra en el clóset su otra sexualidad. El hombre por lo general adopta el rol activo con la pareja o persona que elija para tener relaciones, independientemente del sexo de ésta última”, dice Kinsey, y agrega:

“Sólo acepta tener relaciones con quien tiene apariencia de mujer, es decir, la pareja pasiva del hombre (de sexo femenino o masculino) está obligada todo el tiempo a asumir el papel femenino en el acto sexual, sea o no mujer”.

Los sexólogos no identifican esta palabra como una categoría de análisis, pero explican que si se hace la diferencia entre los que se asumen con orientación homosexual y los que tienen prácticas homosexuales, pues los distinguen sus conductas, explica José de Jesús González Salazar, especialista del Grupo Interdisciplinario de Sexología.

Revela que muchos de estos conceptos, incluso el de una identidad, están en discusión, pues además esta tipificación de conductas ha sido enriquecida por especialistas que han agregado otros rubros tales como el de las personas heterosexuales que tienen fantasías homosexuales, por ejemplo.

 

Un mundo de orientaciones

Kinsey advierte que hay distinciones entre los heteroflexibles. Indican que un rango diferente es aquel que se acerca a los comportamientos de bisexualidad, donde aquellas personas heterosexuales mantienen relaciones frecuentes con otro individuo del mismo sexo, pero sin que ello sea considerado como una infidelidad a la pareja de sexo opuesto.

Este tipo de heteroflexibles adoptan el rol activo con las personas con las que tienen relaciones íntimas y se sienten compatibles con los heterosexuales del sexo opuesto, con los heteroflexibles de ambos sexos, con los bisexuales de ambos sexos, con los homoflexibles de ambos sexos y con los homosexuales del mismo sexo.

El bisexual, en cambio, desea a ambos sexos por igual y sus relaciones no son furtivas ni de clóset. Se presupone que a partir de este rango, el individuo se puede enamorar de alguien del mismo sexo de igual forma como del sexo opuesto y por lo mismo, la fidelidad sí juega un papel importante en cualquier relación que sostenga. En este caso el hombre acepta parejas varoniles en su relación y no sólo adopta el rol activo.

La palabra homoflexible surgió para describir a los homosexuales que ocasionalmente sostienen una relación con una persona del sexo opuesto, y donde los hombres generalmente jugarán un rol pasivo o buscarán parejas varoniles.

González Salazar dice que también podría describirse a las personas a partir de su filia a lo masculino o femenino, independientemente del cuerpo que tenga cada persona. “Hoy la pregunta no es qué eres (homosexual, heterosexual, bisexual), sino qué tanto eres”.

 

Los HSH

Otro grupo importante y vulnerable en México es el de los HSH (hombres que tienen sexo con otros hombres), pues la mitad de ellos no se reconoce como gays ni como bisexuales.

La mayoría son casados y con hijos o tienen parejas femeninas estables. Niegan a toda costa su homosexualidad, pero visitan centros de reunión gay o bien son hombres que han mantenido encuentros sexuales con su mismo sexo en prisión, tratando de cruzar la frontera, en cuarteles militares, en hoteles con sexoservidores o saliendo de una cantina con el compadre.

Son la población más vulnerable, pues a nivel mundial son 19 veces más proclives a infectarse con VIH que la población masculina adulta en general. Aunado a ello, en México sólo uno de cada 20 de ellos tiene acceso a programas de prevención de VIH-SIDA.

De acuerdo con el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH/SIDA (CENSIDA), este porcentaje de HSH acepta que ha tenido o tiene relaciones sexuales con mujeres, ocho de cada 10 sin protección.

La homofobia es uno de las principales causas por la que los hombres deciden casarse o tener pareja femenina a pesar de que sostienen contacto sexual con su mismo sexo. Tendencia que no sólo le pertenece a países como México, pues los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos registraron en 2006 que 80% de las infecciones en mujeres se debieron a contacto heterosexual de alto riesgo que, en su mayor parte, tuvieron con HSH.

A nivel mundial el asunto empeora, pues en 80 países castigan con prisión o pena de muerte la homosexualidad.

“En estos países, la mayoría de África y Asia, hay sitios de encuentro gay clandestinos donde los hombres que los visitan están casados, tienen hijos o pareja estable”, explica el doctor Jorge Saavedra, director de asuntos mundiales de la Fundación para el Tratamiento del SIDA (AIDS Healthcare Foundation, AHF).

Explica que el término HSH se comenzó a utilizar por ONUSIDA desde el punto de vista epidemiológico, para definir una conducta sexual, donde se incluyen todos los hombres que tienen sexo con hombres como transexuales, bisexuales, homosexuales y hombres que aún no definen su identidad sexual, éstos últimos ocupan la mitad de la lista.

 

Negro panorama

Por su parte, el doctor José Antonio Izazola, director de CENSIDA, asegura que las últimas encuestas revelan que 50% de HSH niegan con un rotundo no la pregunta abierta sobre homosexualidad, sin embargo, cuando se avanza en la encuesta y se incluyen preguntas para indagar si han tenido encuentros sexuales con otros hombres, “la sorpresa es que sí han tenido encuentros sexuales de tipo homosexual, pero se niegan a aceptarse como gays”.

Incluso en centros gays, como en bares de la zona rosa, 15% de los HSH niega ser homosexual. Para el doctor Izazola, esto trae como consecuencia que la mayor parte de las mujeres que se diagnostican con VIH sean mujeres casadas o con pareja estable masculina y casi invariablemente quien les transmitió el virus fue su pareja.

Los especialistas en SIDA coinciden en que el problema no es la práctica sexual, sino que estos hombres no se protegieron y llevan una doble vida, pues sus mujeres ignoran o quieren ignorar la otra vida sexual de su marido.

“La mayoría de estos hombres se ve en sitios gay, por eso a nivel internacional es muy importante que existan estos lugares y que sean legales, porque ahí es donde encontramos a la población que necesita información preventiva, esos son nuestros sitios ideales para hacer campaña”, explica Saavedra.

 

Una práctica común

La “Encuesta Nacional sobre Comportamiento Sexual y Pruebas de Detección del VIH en Hombres que tienen sexo con otros Hombres (HSH)”, realizada en 2006 con 4 mil 601 HSH de toda el país, revela que en los últimos tres años 83% de los HSH han tenido relaciones sexuales sin condón: 35% con una sola pareja sexual y 45% con varias personas. Las principales prácticas de riesgo registradas fueron: sexo anal con 22% y las prácticas orales en 44%.

De los encuestados, 61%, reconoció que en sus últimas 10 relaciones sexuales al menos dos veces no usó condón y dio como razones la confianza en su pareja sexual (41%), dejarse llevar por el momento, el sexo ocasional o la falta de planeación de sus relaciones sexuales (43%).

Aun con esas prácticas de riesgo, 35% de quienes no usaron condón tampoco se han sometido a una prueba de detección del VIH, porque no lo creen necesario (39%), tienen miedo al resultado (28%) o no saben dónde realizarla (16%).

Según la Asociación para la Salud Integral y Ciudadanía de América Latina y el Caribe, (ASICAL), la transmisión de VIH en la región se está produciendo principalmente entre hombres que tienen sexo con hombres sexoservidores y México es el segundo país, después de Brasil, con el mayor número de casos de VIH en América Latina.

A MÁS HOMOFOBIA MÁS CASOS DE VIH. Mientras los hombres sigan manteniendo una doble vida y sin protección seguirán los casos de SIDA año con año”, asegura el doctor Saavedra.


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