La homosexualidad en Rusia – (1 de 2) – Desde el estado Ruso antiguo al año 2007

Situación hasta 1716

La situación de los homosexuales en la Rus de Kiev es poco conocida. Las principales fuentes que han llegado hasta nuestros días son sobre todo de carácter religioso (evangelios, misales y hagiografías). En particular, las hagiografías son interesantes porque transmiten la imagen de la sociedad en la que fueron escritos. En algunas se trata indirectamente relaciones fuera del marco heterosexual. Por ejemplo, en la historia de los santos Boris y Gleb escrita por Jorge de Hungría. Tras el asesinato Boris, Jorge relata que Gleb se arrojó junto al cuerpo de su maestro, pidiendo que se le permitiera morir «antes de que el cuerpo fuera débil». La simpatía del autor por el amor mutuo entre Boris y Gleb parece claro en la historia.

A pesar de la actitud positiva hacia ese amor (platónico o no), las relaciones entre miembros del mismo sexo, que aparentemente existían en la Rus de Kiev, cambiaron por la influencia del Imperio bizantino, que llevó un pensamiento negativo hacia cualquier acto homosexual, una situación que afecta a todas las formas de cristianismo. Desde el punto de vista jurídico, no se encuentran fuentes que demuestren la prohibición de la homosexualidad y los actos homosexuales.

Tras la liberación de los mongoles de la Horda de Oro que había dominado el Principado de Kiev desde el siglo XIII hasta el XV, el centro de poder pasa de Kiev a Moscú, la capital del Principado de Moscú. Acerca de la situación de los homosexuales en la época del Principado de Moscú ha sobrevivido más fuentes escritas que sobre la situación en Kiev.

        Los viajeros del siglo XVI se sorprendían e incluso escandalizaban de que la homosexualidad era vivida abiertamente en Rusia. Según Simon Karlinski el período moscovita es probablemente «la era de mayor visibilidad y tolerancia para la homosexualidad masculina que el mundo había visto desde los tiempos de la antigua Grecia y Roma». Según los informes de viajeros extranjeros la homosexualidad no sólo estaba extendida entre las clases bajas, menos educadas, sino también entre las clases más altas e incluso entre los monarcas reinantes. Entre los monarcas que se identifican como homosexuales (o por lo menos bisexuales) se pueden mencionar: el Gran Príncipe Basilio III, su hijo, el Zar Iván el Terrible (Tolstoi escribió en 1862 la historia de la relación entre Iván y Fyodor Basmanov en su novela Knjaz ‘Serebrjanny; la historia también fue utilizada más tarde por Sergéi Eisenstein en su película Ivan Grozny de 1945) y el llamado Falso Dimitri I. Los informes hablan no sólo acerca de las relaciones sexuales entre hombres, sino también entre hombres y caballos, por ejemplo. No se debe olvidar que los redactores de estos informes fueron europeos occidentales, que llegaron a Moscú con sus propias opiniones cristianas o seculares sobre la homosexualidad, a un país que a los ojos de muchos europeos occidentales era primitivo y sin civilizar, y estos informes estaban destinados a una audiencia con las mismas ideas y opiniones. Así, es posible que que las historias sobre la homosexualidad en Rusia sean exageraciones para resaltar esa supuesta naturaleza rusa primitiva y bárbara.

Mientras tanto, la Iglesia Ortodoxa Rusa se oponía firmemente a los actos homosexuales. En el sermón XII del metropolitano Daniel, un religioso moscovita, que se remonta a la década de 1530, se describen toda una serie de tipos de homosexuales, algunos afeminados, otros no. También fue un tema durante el cisma dentro de la Iglesia Ortodoxa Rusa de los Viejos creyentes (en ruso Старобрядцы, Starobrjadtsy) dirigida por el protopope Avvakum. Los Viejos creyentes se oponían a la homosexualidad. Irónicamente, es precisamente desde el grupo de los Viejos creyentes que en el siglo XVIII se escinden dos sectas (Хлысты, Jlystý y Скопцы, Skoptsy) que mostraban rasgos homosexuales reconocibles en su cultura, folclore y ritos religiosos.

A diferencia de lo que ocurría en Europa occidental, donde los homosexuales eran perseguidos, encarcelados y ajusticiados, no existían en Rusia leyes que mencionaran a los homosexuales o que prohibieran los actos homosexuales. Esto cambió con la aparición en escena de Pedro I el Grande.

 Los siglos XVIII y XIX

En 1698, en Inglaterra, un cierto capitán Edward Rigby fue arrestado y condenado por incitación a la realización de actos homosexuales. En el informe del juicio se podía leer que Rigby, durante la seducción de un hombre joven, dijo que los actos homosexuales son la cosa más normal del mundo; Rigby afirmaba haber visto por el agujero de una cerradura incluso al Zar de Rusia, Pedro el Grande, con Alexander, un carpintero que fue elevado a príncipe por Pedro. Pedro el Grande había visitado Inglaterra efectivamente en 1698 y estuvo dos meses en los astilleros de Deptford, donde Rigby había visto supuestamente al Zar. Finalmente, Rigby fue condenado a la picota, una multa de mil libras y un año de prisión. Sin embargo, consiguió escapar a Francia.1

Curiosamente, fue el mismo Pedro el Grande quien introdujo la primera ley antihomosexual en el Imperio ruso desde el primer código ruso conocido, el Русская Правда (Russkaja Pravda). En 1716 realizó una serie de artículos para el código militar (conocidos como el Código de Pedro) en los que prohibía el sexo voluntario entre dos hombres. No era una prohibición general para la sociedad, sino que se aplicaban sólo a soldados en servicio activo. Además, el código sólo hablaba de «actos», no sobre individuos, específicamente del llamado мужеложство (muzjelozjstvo), el coito anal. Otras formas de sexo entre hombres no fueron prohibidas.

El hecho que Pedro el Grande regulara la homosexualidad en el ejército es signo de que estaba ciertamente extendida y más cuando existía un extendida admiración tradicional por las parejas de caballeros y era bastante normal la fraternización (побрататься, pobratat’sja) entre soldados. Esta tradición se explica en parte por el pensamiento de la iglesia ortodoxa eslava, que no veía la homosexualidad como crimen, sino como pecado, al contrario que los europeos occidentales, que se basaban en el Antiguo Testamento. Estos pecados eran «desviaciones» dentro de la jurisdicción eclesiástica y no bajo la ley secular.

Dentro de las creencias de Iglesia ortodoxa, se daba mucha importancia a la posición relativa de los participante en un acto sexual, quedando en cierta manera en segundo plano el género; la posición correcta era la mujer debajo y el hombre encima. Cualquier desviación de esta posición era considerada contra natura y, por lo tanto, pecaminosa. Los actos homosexuales se colocaban bajo el mismo paraguas que el sexo oral o el sexo heterosexual en el que la mujer tomase la posición superior. El hecho no tenía importancia para las autoridades seculares, pero podía significar, tras una confesión, la penitencia de varios Padre Nuestro y la abstención durante varios meses de carne y leche.

La ley introducida por Pedro el Grande se enmarca dentro de la imposición de ideas occidentales en Rusia que realizó. Fundó en 1703 San Petersburgo, «la ventana a occidente», e impuso a la aristocracia la cultura occidental, lo que incluía ideas sobre como debían comportarse los hombres. Pedro prohibió actos homosexuales en el ejército en 1716 para que fuera la punta de lanza en el cambio de actitudes en el ejército y la marina, en la que se «crean» a los «nuevos hombres».

Habría que esperar hasta 1835 para que Nicolás I introdujera una prohibición de actos homosexuales entre hombres en el artículo 995 del código civil en respuesta a la frecuencia de relaciones sexuales entre niños y jóvenes de internados. En el artículo 995 sólo se tenía en cuenta la мужеложство, sexo anal, y no otros actos sexuales. En la práctica, muy pocos hombres fueron condenados por el artículo 995, especialmente después de las reformas introducidas por el zar Alejandro II. Muchos miembros de las clases altas, como Pzevalsky, Leóntiev o Chaikovski, llevaban una vida más o menos abiertamente homosexual, conocida entre los rusos. Chaikovski estuvo casado, posiblemente para acallar rumores sobre su homosexualidad, pero el matrimonio sólo duró efectivamente unas semanas. Tras el fracaso de su matrimonio, Chaikovsky se vio abocado a aceptar sus sentimientos; en una carta a su hermano Anatoly escribió: «Sólo ahora, especialmente después del incidente de mi matrimonio, he llegado a comprender finalmente que nada es tan vano como querer ser aquello que no soy por naturaleza.»

Especialmente durante la década de 1890 parecía que la homosexualidad estaba de moda: en esos años hubo una producción masiva de intelectuales, hombres y mujeres, homosexuales en la escena cultural rusa. Muchos de los parientes de los últimos tres zares eran abiertamente homosexuales; entre ellos se puede mencionar al gran duque Sergio Aleksándrovich, el hermano del zar Alejandro III y tío de zar Nicolás II.

En 1903 se suavizó la ley contra la homosexualidad masculina. El artículo 516 del nuevo código seguía considerando la мужеложство como delito, pero sólo era condenado a prisión máxima de tres meses, aunque los jueces siguieron condenando con el exilio a Siberia por lo menos otros cuatro o cinco años. Ese mismo año, 1903, durante la preparación de la nueva ley, Vladimir Nabokov, padre del famoso escritor de igual nombre, escribió y publicó un artículo sobre la situación legal de los homosexuales en Rusia. En el artículo argumenta que el Estado no debería interferir con las relaciones sexuales personales. La Revolución de 1905 avanzó incluso más en esta dirección, lo que unido al Manifiesto de Octubre y a la desaparición de la censura de libros, la cultura homosexual floreció como nunca antes. Escritores, poetas, artistas, bailarines y coreógrafos homosexuales poblaban la cultura rusa. Mijail Kuzmin publicó su polémica primera novela Крылья (Kryl’ja). Expresiones culturales homosexuales florecieron durante las dos primeras décadas del siglo XX hasta 1917.

La Unión Soviética

Tras la Revolución de 1917, las perspectivas para los homosexuales parecieron positivas. En el primer código penal que editaron los bolcheviques en 1922 desapareció el artículo que penaba los actos homosexuales, que los bolcheviques querían eliminar todas las referencias al Antiguo Testamento a la religión. Por primera vez desde 1716 la homosexualidad era completamente legal.

Sin embargo, la legalización de los actos homosexuales no fue el fin de la persecución de homosexuales. Al igual que en los años anteriores a la Revolución, los homosexuales más visibles pertenecían a las clases más altas o a partidos opositores, por lo que los bolcheviques acabaron asumiendo que la homosexualidad eran una depravación de los opresores burgueses. La homosexualidad pasó a dejar de ser considerada un crimen para pasar a ser un desorden médico o psicológico, que debía ser curado. En la prensa local surge la imagen de que aunque la homosexualidad ya no es ilegal, debe seguir siendo castigada porque podría ser contagiosa y podría tentar a los jóvenes para «convertirse».

A pesar de la actitud negativa del gobierno bolchevique, la subcultura homosexual permaneció próspera durante la década de 1920. En Moscú, los parques alrededor del Bulevar Anillo eran lugares de encuentro preferidos por gays; en San Petersburgo era la Perspectiva Nevsky.

La subcultura homosexual desapareció repentinamente tras un decreto de Stalin de 1933 en el que se recriminaliza la homosexualidad. De una forma u otra, se relacionó la homosexualidad con el nacionalsocialismo. Gorki escribió en 1934: «Homosexuales y fascistas desaparecerán». Algunos explican la ley con el deseo de aumentar las tasas de natalidad frente a una posible guerra con la Alemania Nazi. Una razón válida a ojos de los primeros redactores de un plan quinquenal que quisieron eliminar la prostitución y la mendicidad. Las prostitutas que continuaron con su actividad inicialmente fueron enviadas a reeducación y empleadas en una fábrica, más tarde simplemente encarceladas. La policía secreta, que se encargaba de la detención de las prostitutas, era consciente de la existencia de prostitución masculina y en 1933 hicieron una propuesta para convertir la homosexualidad en un crimen.

En 1934 el código penal de la República Socialista Federativa Soviética de Rusia introduce el artículo 121 en el que se recriminaliza la мужеложство. La homosexualidad no sólo era un crimen contra la naturaleza, sino además contra la sociedad. Los actos homosexuales eran una traición a la utopía del estado de los trabajadores y por lo tanto condenables a cinco años de trabajos forzados. Las cifras de hombres desaparecidos en campos de trabajo tras ser condenados por homosexualidad no son conocidas, pero las detenciones masivas durante la Gran Purga garantizaron que la subcultura homosexual resultó invisible durante los siguientes cuatro décadas.

En los campos de trabajo y prisiones existía un sistema de castas entre los prisioneros, de las que la más baja se llamaba опущены (opusitsieny). Los опущены debían realizar las tareas más duras y desagradables y dependían de la clemencia de los demás prisioneros. Violaciones individuales y en grupo de опущены eran comunes. Los hombres que eran condenados pro el artículo 121 por homosexualidad y condenados a prisión, eran clasificados automáticamente como опущены, aunque también se podía ser «degradado» si se rompían las leyes no escritas de la prisión.

La situación tampoco mejoró bajo Nikita Jrushchov, a pesar de la Desestalinización y el desmantelamiento del sistema de gulags. Jrushchov mismo era homófobo y la prohibición de la homosexualidad se mantuvo. Es posible que Jrushchov no tomara medidas para eliminar la prohibición de la homosexualidad porque temía la liberación de hasta 2,5 millones de prisioneros con costumbres sexuales dudosas «infectaran» a la población general. Tampoco en la época de Brézhnev y sus sucesores cambió la situación, estimándose unos 1000 hombres condenados al año por el artículo 121.

El intento en 1984 de varios homosexuales de Leningrado de crear la primera organización gay no tuvo éxito gracias a la intervención del KGB. Sólo durante la Glásnost se pudo crear una organización similar.

 Periodo postcomunista

El 29 de abril de 1993 el presidente Borís Yeltsin eliminó el artículo 121; la homosexualidad dejó de ser un crimen o ilegal.

Esto no implicó un fenómeno súbito de aceptación de la homosexualidad en la sociedad rusa. Un estudio realizado encontró que sólo un 2,3% de los rusos preguntados no tenían ningún problema con la homosexualidad; vasta mayoría consideraba tener problemas y una significante proporción de estos dijo que la solución adecuada para la homosexualidad es el asesinato de los que son descubiertos. La homofobia todavía está muy extendida y muchos son víctimas de violencia social y gubernamental. Además, el gobierno todavía se opone a las organizaciones LGBT como si fueran organizaciones criminales y obstruye cualquier intento de registro. En 2002 los conservadores introdujeron una propuesta de ley en la Duma para recriminalizar la homosexualidad, acusándolos de la rápida expansión del SIDA y la decadencia moral de la sociedad. La Iglesia ortodoxa rusa muestra tradicionalmente una fuerte oposición a la homosexualidad. En 2003 hubo un incidente en Nizhni Nóvgorod cuando un cura ortodoxo casó a una pareja de gays en su capilla. La Iglesia reaccionó expulsando al cura de su puesto y desacralizando y demoliendo la capilla y afirmando que la ceremonia era un ataque a las normas y valores fundamentales. En 2006 y 2007 se prohibió la marcha del orgullo gay de Moscú y en ambos casos los manifestantes, entre los que se encontraba el parlamentario alemán Volker Beck, sufrieron ataques violentos por parte de skinheads, nacionalistas rusos y militantes ortodoxos.

A pesar de todo existe un lento renacer de la subcultura homosexual. En muchas ciudades existen grupos locales trabajando por los derechos de los homosexuales. Discotecas y cafés para homosexuales se han convertido lentamente en un hecho habitual y su número aumenta. El dúo de pop t.A.T.u., que juega con el posible lesbianismo de sus componentes, ha reabierto la discusión sobre el tema. En agosto de 2002 había planes para una ley que criminalizaba la discriminación basada en la preferencia sexual.

 

Fuente: www.es.wikipedia.org


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