Allen Ginsberg y su poema “Aullido”

468. 1 - Allen Ginsberg

Irwin Allen Ginsberg nació en Newark, el 3 de junio de 1926 y murió en Nueva York, el 5 de abril de 1997. Fue un poeta beat estadounidense.

Fue enlace entre el movimiento beat de los años cincuenta y los hippies de los años sesenta y compartió amistad con Jack Kerouac, Neal Cassady, William S. Burroughs, Patti Smith, Gregory Corso, Herbert Huncke y Bob Dylan, entre otros.

Biografía

Comenzó a escribir artículos para The New York Times desde la adolescencia. La poesía de Ginsberg estaba muy influida por el modernismo, el romanticismo, el beat y la cadencia del jazz, además por su práctica del budismo Kagyu y su origen judío. Se consideraba heredero de William Blake, Walt Whitman y Federico García Lorca. La potencia de los poemas de Ginsberg, sus largos versos y su exuberancia del Nuevo Mundo reflejaban la continuidad de la inspiración que reclamaba. Otras influencias incluían al poeta estadounidense William Carlos Williams.

En sus escritos y en su vida, Ginsberg defendía la libertad y la autenticidad. Muchos de sus poemas son extremadamente sinceros y directos. Por ejemplo, en “Kaddish” describe la locura de su madre en términos claros. En Many Loves (Muchos amores), describe su primer contacto sexual con Neal Cassady, que fue su amante y amigo. Alguno de sus poemas posteriores se centran en su relación con Peter Orlovsky, su amante de toda la vida a quien dedicó Kaddish and Other Poems (Kaddish y Otros Poemas).

Su viaje espiritual comenzó pronto con visiones espontáneas y continuó con un temprano viaje a la India y un encuentro casual en una calle de Nueva York con Chögyam Trungpa, Rinpoche, un budista tibetano maestro de meditación de la escuela Vajrayāna, quien se convirtió en su amigo y maestro durante toda su vida.

 Aullido

Su principal obra es el poema Howl (Aullido). Es muy conocida por su frase de apertura:

 «He visto a las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura».

La obra se consideró escandalosa por la crudeza de su lenguaje, a menudo muy explícito. Poco después de su publicación en 1956 por una pequeña editora de San Francisco, fue prohibida. La prohibición fue un caso célebre entre los defensores de la primera enmienda de la Constitución estadounidense; fue anulada después de que el juez Clayton W. Horn declarara que el poema poseía importancia social redentora.

La segunda parte de Aullido estuvo inspirada y escrita principalmente durante una visión causada por el peyote. Ginsberg intentó escribir numerosos poemas bajo la influencia de varios tipos de droga, incluyendo el ácido lisérgico o LSD. Esta práctica era una manifestación específica de su enfoque experimental de carácter más general; por ejemplo, también «escribió» poemas recitándolos, grabándolos en casete y transcribiendo los resultados.

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Allen Ginsberg con su pareja durante 40 años, el también poeta Peter Orlovsky.

 

Política

En su vida política fue un iconoclasta, usando su ingenio y su humor para luchar por la causa de la libertad personal de los otros, a menudo arriesgándose él mismo. Ginsberg ayudó a financiar la School of Disembodied Poetics de Jack Kerouac en la Universidad de Naropa en Boulder, Colorado, una escuela formada por Chögyam Trungpa, Rinpoche. También fue cofundador, junto al poeta francés Jean Jacques Lebel, de uno de los festivales de poesía más importantes del mundo, conocido como Poliphonix.

A fines de los años 60, Ginsberg fue invitado a una Conferencia de Escritores en 1965 por la ministra cubana de Cultura, Haydee Santamaría, pero fue expulsado al poco tiempo por criticar a las autoridades la persecución del gobierno de Fidel Castro hacia los homosexuales. Desde Cuba, Allen fue a la Checoslovaquia comunista como invitado de Estado, recibiendo una habitación gratis y dinero para sus gastos. Además, en Checoslovaquia recibió royalties de sus libros publicados allí, dinero que aprovechó para visitar la URSS, donde se reunió con Joe Levy, un primo de su madre que le explicó que una parte de su familia había sido deportada a la Unión Soviética por los responsables de Inmigración de E.U. al interpretar una calva como una posible manifestación de enfermedad. Antes de regresar a Checoslovaquia, se reunió allí con algunos poetas rusos, como Yevgeny Yevtushenko o Andrei Voznesensky.  A su regreso a Checoslovaquia fue elegido Rey del Festival de Mayo de 1965, lo que alertó a las autoridades, que acabaron deportándolo a Londres, por orden del ministro de Educación.

A principios de los años 80, Allen visitó la Nicaragua sandinista, invitado por el presidente Daniel Ortega. En dicho país, junto a Yevtushenko y el poeta-sacerdote Ernesto Cardenal, hicieron una petición de tolerancia extranjera y la finalización de la financiación de la Contra, que en aquellos momentos era sostenida por poderosos gobiernos como el de Estados Unidos. Dicha petición se conoció como “La Declaración de los Tres”

Estas y otras cuestiones, (Gingsberg había participado en multitud de ocasiones en manifestaciones contra la intervención norteamericana en Vietnam), provocaron que en 1984 fuera incluido en una Lista de la Agencia de Información de Estados Unidos (USIA) de ciudadanos norteamericanos que tenían prohibido viajar al extranjero. Entre otros, se encontraban James Baldwin, David Brinkley, Walter Cronkite, Ralph Nader y Tom Wicker.

En 1993, el Ministerio de Cultura francés le nombró Caballero de la Orden de las Artes y las Letras.

 Algunas obras

Howl y otros poemas (1956)

Kaddish y otros poemas (1961)

Sandwiches de realidad (1963)

Las cartas de la ayahuasca (1963) – con William S. Burroughs

Noticias del planeta (1968)

Hadda Be Playing on the Jukebox

 Algunas citas

 “Nuestro objetivo era salvar el planeta y alterar la conciencia humana. Eso llevará mucho tiempo, si llega a pasar”.

 “Quien controla los medios, controla la cultura”.

 

Publicado en:     http://es.wikipedia.org

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Extracto del poema “Aullido”

Traducción de Rodrigo Olavarría

I

Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo,

hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna,

que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz,

que desnudaron sus cerebros ante el cielo bajo el Él y vieron ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados,

que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre los maestros de la guerra,

que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas de la calavera,

que se acurrucaron en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando al Terror a través del muro,

que fueron arrestados por sus barbas púbicas regresando por Laredo con un cinturón de marihuana hacia Nueva York,

que comieron fuego en hoteles de pintura o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o sometieron sus torsos a un purgatorio noche tras noche, con sueños, con drogas, con pesadillas

que despiertan, alcohol y verga y bailes sin fin, incomparables callejones de temblorosa nube y relámpago en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del intertiempo, realidades de salones de Peyote, amaneceres de cementerio de árbol verde en el patio trasero, borrachera de vino sobre los tejados, barrios de escaparate de paseos drogados luz de tráfico de neón parpadeante, vibraciones de sol, luna y árbol en los rugientes atardeceres invernales de Brooklyn, desvaríos de cenicero y bondadosa luz reina de la mente,

que se encadenaron a los subterráneos para el interminable viaje desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños los hizo caer temblando con la boca desvencijada y golpeados yermos de cerebro completamente drenados de brillo bajo la lúgubre luz del Zoológico,

que se hundieron toda la noche en la submarina luz de Bickford salían flotando y se sentaban a lo largo de tardes de cerveza desvanecida en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujir del Apocalipsis en el jukebox de hidrógeno,

que hablaron sin parar por setenta horas del parque al departamento al bar a Bellevue al museo al puente de Brooklyn, un batallón perdido de conversadores platónicos saltando desde las barandas de salidas de incendio desde ventanas desde el Empire State desde la luna, parloteando gritando vomitando susurrando hechos y memorias y anécdotas y excitaciones del globo ocular y shocks de hospitales y cárceles y guerras, intelectos enteros expulsados en recuerdo de todo por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la sinagoga arrojada en el pavimento,

que se desvanecieron en la nada Zen Nueva Jersey dejando un rastro de ambiguas postales del Atlantic City Hall, sufriendo sudores orientales y crujidos de huesos tangerinos y migrañas de la china con síndrome de abstinencia en un pobremente amueblado cuarto de Newark,

que vagaron por ahí y por ahí a medianoche en los patios de ferrocarriles preguntándose dónde ir, y se iban, sin dejar corazones rotos, que encendieron cigarrillos en furgones furgones furgones haciendo ruido a través de la nieve hacia granjas solitarias en la abuela noche…

 


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