“Hijo, soy gay”. Cómo decirlo.

449. Outing - Hijo, soy gay

Por Verónica Gómez e Isabel Peláez

Julio 18, 2010

  • Lo primero que debe decirle el padre a su hijo es que no lo va a dejar de querer y que nunca le hará daño y explicarle la lucha que ha librado contra los prejuicios de la sociedad.
  • Hay que hablarle de la diversidad de razas con iguales posibilidades y derechos.
  • Se le debe indicar que bisexuales, heterosexuales y homosexuales tienen las mismas necesidades psicoafectivas fundamentales de cualquiera.
  • El padre también debe dejar claro que la homosexualidad no se hereda. Para esto es importante contar con la asesoría de un profesional que aclare las dudas.
  • No es necesario entrar en detalles íntimos al hablar.
  • Es importante la comprensión de la ex pareja para que el hijo no sienta temor hacia su padre homosexual.

La pregunta ocasiona un silencio pesado hasta entre los mismos psicólogos y sexólogos: ¿Debe un padre contarle que es homosexual a su hijo? ¿Cuándo contarlo? Algunos piensan que entre más tarde se de la noticia, mucho mejor; otros, que los adolescentes de hoy son más maduros que sus propios padres para aceptarlo. La verdad no es una sola.

En lo que sí coinciden los especialistas es advertir la intensa presión social que impulsa a muchos homosexuales a negar su verdadera condición sexual, ocultándose bajo la fachada de un matrimonio estable o la paternidad.

Detrás de ellos hay familias conservadoras que directa o indirectamente presionaron a sus hijos ‘gays’ a casarse como si esa fuera la cura para una enfermedad sexual. O de personas que por temor a perder el amor de su familia o su estatus social, fingen por años, e incluso décadas, ser felices al lado de una pareja del sexo opuesto.

Hablar o no hablar, esa es la cuestión

Cada vez hay más defensores de decirles la verdad a los hijos. Es el caso de la psicóloga Gloria Hurtado, quien considera que “independientemente de la reacción de los hijos, los padres no deben ocultarles nunca su condición sexual. Hay que decir la verdad, así incomode o duela, ellos se la merecen”.

La especialista no está de acuerdo con que una familia se funde sobre mentiras, como la esposa que sospecha sobre la inclinación sexual de su pareja pero decide callar, o los hijos que escuchan murmurar a sus compañeros sobre la sexualidad de su padre, pero prefieren no preguntar.

Sin embargo, para el psicólogo Álvaro Sierra, “hay información que no tiene por qué dársele a los hijos, ya que no tiene ninguna utilidad práctica y en cambio sí puede escandalizar”.

Este profesor e investigador del Instituto de la Familia de la Universidad de la Sabana, considera que el deseo sexual no se debe sobreponer al bienestar de los demás. “Un hijo tiene el derecho de tener la imagen de papá correcta”, dice. Y sostiene que “un padre de familia homosexual debe cuidar más sus actos en público, por respeto a sus hijos”.

Otro de los dilemas es cuándo decirlo. “Entre más tarde lo sepan, mejor”, asegura el sexólogo Fernando Calero de la Pava, quien asegura que si la verdad no es tan evidente a la luz de los hijos, es válido esperar. “Es mejor no aclarar el asunto, cuando se trata de un adolescente o de un niño, porque en esas edades hay mucha inseguridad, apenas se están preguntando sobre su propia sexualidad y tienen pocos juicios de valor para asumir una posición propia sin salir heridos”.

¿Y si se filtran los comentarios de la gente y la homosexualidad se vuelve un secreto a voces? En este caso, si el hijo pregunta, los padres deben hablarle con la verdad y descifrar sus dudas, para evitar que sea otra persona quien termine de confundirlo.

Así pues, si un hijo llega a casa con la preocupación de que en su colegio le han dicho que su padre es gay, antes de responderle, dice Gloria H., hay que preguntarle: “¿Qué pasaría si eso fuera cierto, dejarías de querer a tu padre?”.

En cuanto a la edad apropiada para que un padre le diga la verdad a su hijo, Hurtado piensa que es a los 12 años. Pues, contrario a lo que dice Calero, ella cree que “un niño a ese edad está en capacidad de entender la condición sexual de su padre”. En eso coincide Mara Tamayo, quien asegura que los adolescentes de hoy tienen la virtud de escuchar verdades sin tanta trascendencia, pues el mayor tabú sexual está en los adultos.

“Aunque lo más conveniente sería que se hablara del tema abiertamente con los hijos, hay que tener en cuenta los antecedentes de las relaciones familiares, el momento histórico de la familia, el grado de educación sexual de la misma, así como la dinámica vigente y la personalidad de los hijos”, asegura el sexólogo Octavio Giraldo Neira.

De acuerdo con este especialista, lo ideal es que “los hijos lo supieran desde pequeños, ya que así esta verdad no acarrearía conflictos ni crisis, siempre y cuando estuviera presente una educación sexual permanente y progresiva”.

A los hijos que desde pequeños aprendieron a aceptar la diversidad, les será más fácil comprender, en su momento, la realidad de un padre homosexual, dice la psicoterapeuta Nelsy Bonilla. “El respeto por la diferencia se debe inculcar desde la infancia, de eso dependerá el respeto que tengan por la manera de sentir de sus padres”, explica.

Respecto a la forma de abordar ‘la noticia’ con los hijos, la mayoría de los expertos comparten que no debe ser dada abruptamente y se debe “abonar el terreno”. En palabras de la psicóloga Mara Tamayo, “el padre debe indagar qué piensan sus hijos de los gay, si conocen a alguien que tenga dicha condición sexual y qué concepto tienen de él. Pero lo más importante es decirles que el hecho de que él sea homosexual no le impide querer a su familia o desempeñarse en cualquier trabajo”.

Entre las cosas que se deben decir una vez llegado el momento, según Hurtado, es aclarar a los hijos que la homosexualidad no es una condición hereditaria ni un pecado.

Pero el primer convencido de ello debe ser el padre. Porque el mayor verdugo de un homosexual suele ser él mismo, dicen los psicólogos, y es por su propia autocrítica por lo que más sufre.

Por eso, en palabras de Calero de la Pava, a veces el decir la verdad es más un beneficio para sí mismo que para sus hijos. Eso le sirve como desahogo, porque le ayuda aceptarse a sí mismo y a salir de la represión y el ocultamiento.

“El amor de padre e hija lo supera todo”

“Me arrepiento de la forma en que mi hija se enteró de que yo era homosexual. Al separarme de mi esposa, mi hija decidió vivir conmigo hasta que un día llegó a casa y me encontró besándome con mi pareja. Mi hija tenía 14 años, dejó de hablarme hasta el día en que sufrí un accidente, y al verme herido me pidió disculpas. Hoy, seis años después, tenemos la mejor relación padre e hija”. Carlos, 44 años, comunicador social.

“No soy quién para recriminar a mi papá”

“A los 13 años mi mamá me contó que mi padre era homosexual. Recuerdo que lo tomé con naturalidad. Ayudó que no vivía con él y que me refugié en mis estudios. A mis hermanos les dio más duro la verdad. Pienso que cada persona es libre de asumir su sexualidad. No soy quién para recriminar a mi papá. Ese tema no interfiere en nuestra relación”. Clemencia, educadora caleña, 30 años.

Dato clave

Los casos de padres que les cuentan a sus hijos sobre su condición sexual, son más frecuentes de lo que se cree hoy en día. El 20% de hombres y el 10% de mujeres lo cuenta, según el sexólogo Fernando Calero de la Pava.

Publicado en     http://www.elpais.com.co


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