Junio 26 de 1999 – La Marcha LGBTI XXI llegaba al Zócalo en la Ciudad de México

424. 1. Marcha XXIPor María de Jesús González Pérez

La marcha, impregnada de demandas, también es una mezcla de fiesta, indignación y crítica a los grupos más reaccionarios para imponer un solo patrón de vida: el heterosexual. cada año a finales del mes de junio en la explanada de Los Leones en Chapultepec y ahora en la glorieta del Ángel de la Independencia grupos de gays, lesbianas, transexuales, heterosexuales, bisexuales y transgéneros del Distrito Federal y de otras partes de la República se reúnen para recorrer el Paseo de la Reforma que se convierte ese día en un espacio público donde se reivindica el cuerpo y la sexualidad. Su sola presencia le da una dimensión pública a la vida privada y el cuerpo se percibe de otra manera, “único y numeroso, orgánico y visible, biológico y cultural, verdadero y simbólico, cuerpo de todos los hombres y mujeres que han hecho posible ese vivo organismo que es la sociedad humana”.

Los que participan en esta representación lúdica no son sólo los exhibicionistas con atuendos, maquillajes y peinados exuberantes, cantando y gritando cantando y gritando con voces agudas –aunque sean los más visibles- ya que también están presentes gays y lesbianas que no se disfrazan ni militan ni pertenecen a algún grupo, familiares y amigos de homosexuales, miembros de partidos políticos, heterosexuales solidarios, gays y lesbianas de provincia, activistas de organizaciones de lucha contra el SIDA, representantes de empresas gays, bares, saunas, librerías y de páginas de internet; todos a la vez ondeando listones y banderas con los colores del arco iris, símbolo que identifica a este movimiento y comunidad. Es tradicional que hombre y mujeres de clóset acompañen a los marchistas por las aceras festejando a su manera esta celebración del orgullo de la diversidad.

Orgullo que significa aceptarse y reafirmar su preferencia sexual, demostrando que la sexualidad no tiene una sola forma de ser o manifestarse, traspasando la muralla de la invisibilidad aplaudiendo y coreando consignas que reflejan la necesidad de ratificar públicamente la defensa de su autonomía e identidad: “¡Pro Vida escucha, mi vida no es tu vida!, ¡En mi cama mando yo!, ¡Derechos iguales a lesbianas y gays!, ¡Los padres se preguntan tus hijos donde están, se fueron a la marcha del orgullo homosexual”, ¡No que no, sí que sí, ya volvimos a salir!, ¡Únete mana no somos del PRI, somos las locas luchando por ti!, ¡Somos un chingo y seremos más!”.

Esta movilización se ha convertido en una práctica urbana que cada año se apropia de la principal avenida que ha visto pasar protestas y demandas de una sociedad diversa que se expande y está a punto de estallar. Movilización que forma parte del engranaje positivo de la globalización al realizarse la marcha en distintas partes de nuestro país y del mundo, mes compartido por la diversidad internacional.

424. 2. Marcha XXI     Hasta el inicio del nuevo milenio el movimiento recorría festivamente Reforma y su parada era en el hemiciclo a Juárez en la Alameda Central, construcción histórica que por mucho tiempo abrazó los discursos de gays y lesbianas que se pronunciaban por el derecho a la diferencia y en contra de la discriminación. La congregación en el monumento encarnaba la crítica a las funciones de las estructuras social, política y cultural que conforman un Estado laico, en el que parecen tener más peso los prejuicios y los preceptos de la religión católica que el garantizar el cumplimiento de los derechos de la ciudadanía.

La marcha llega al Zócalo el 26 DE JUNIO DE 1999 al centro de la capital y del país, donde resuenan las expresiones políticas, los anhelos, y la inconformidad social, tanto del Distrito Federal como de los Estados de la República, con la participación de más de 8 mil personas. Diversas organizaciones civiles y políticas, carros alegóricos de bares gay de esta ciudad y la amplia participación de gente de la comunidad, hicieron de este evento una verdadera fiesta de libertad.

Al situarse en la Plaza de la Constitución no sólo abarca una dimensión material sino un espacio político donde se encara directamente con los poderes que están resguardados en edificaciones ancestrales. Al oriente se encuentra el Palacio Nacional. al sur la Jefatura de Gobierno, al norte la Catedral y al sur poniente la Suprema Corte de Justicia. Ante estas instituciones ceñidas en vestiduras de tonos oscuros y rígidos, la protesta reitera su convicción y orgullo de formar parte de las sexualidades disidentes que entre otras cosas, demandan la aprobación de iniciativas que reconozcan legalmente sus derechos civiles.

 

Fotografías de Paco Calderón


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