“Ser homosexual antes era prohibido, ahora es permitido y pronto será obligatorio”

 

¡Retrógrados fuera del armario!

Escrito por Tayli R. Sánchez Zúñiga

Mayo 17, 2012

Milito en las tropas de quienes creen que la única y primordial meta de cualquier ser humano consiste en conseguir la felicidad. La libertad propia acaba justo donde comienza la ajena, no existen otros límites, aunque, lo reconozco, aun esa definición puede resultar ambigua, y esgrimida en detrimento del bien del prójimo, con fundamentos similares a los utilizados por EE.UU. para fomentar la guerra en territorios allende los mares, “en pro de la seguridad nacional”.

Desde el momento cuando se dio a conocer de que Cienfuegos constituiría la sede de las actividades nacionales por la Jornada Cubana contra la Homofobia (el 17 de mayo), en la calle, en una esquina, en una parada, dondequiera, aumentaron acá los comentarios respecto al tema. ¡Y emerge la mojigatería provinciana en la mayoría de las frases (no digo provinciana por la condición de Cienfuegos de no-capital, sucede así en toda Cuba, sin excluir a La Habana)!

Durante la última década, el Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) ha bregado por la inclusión y el entendimiento acerca del derecho de cada persona a escoger pareja entre individuos del mismo sexo. Considero enorme el terreno ganado en cuanto a longitud de la superficie recorrida, mas no sucede igual en lo relativo a profundidad. La posición de rechazo rotundo está mal vista hoy, y muy pocos la mostrarían de manera abierta, pero se solapa tras la gazmoñería y el falso respeto.

¿Cuántas veces al consabido chistecito raigalmente anti gay sigue esa risita nerviosa que busca decir pero no dice nada, o en todo caso, nada de cuanto quisiera transmitir el dueño de los labios? Intenta aparentar, al mismo tiempo, una posición muy progre: “bromeo con el asunto, cada quien es dueño de su vida”, y una en extremo conservadora: “no existe la menor posibilidad de convertirme en homosexual, ¡si tú lo haces…!”.

No pocos hallan asidero en la negación y, según su lógica de pensamiento, cuando la telenovela de turno o una película X trata cuestiones relativas a la homosexualidad, es “porque está de moda”, no porque pretenda retratar una sociedad diversa, desde la verosimilitud de fenómenos tan reales y cotidianos como el amor heterosexual.

Todavía persiste, entre las peores pesadillas, el temor irracional de que la aceptación traiga aparejada la reproducción de normas de comportamiento y que aquello de “ser homosexual antes era prohibido, ahora es permitido y pronto será obligatorio” (chistecito raigalmente anti gay aludido dos párrafos arriba) se haga realidad.

¿A cuántos cubanos no les molestaría en realidad que sus hijos presenciaran una muestra de cariño de una pareja gay, cual besarse o tomarse de la mano? ¿O que tuvieran un maestro con esa preferencia sexual? Incluso personas a las cuales considero inteligentes, y no se perciben a sí mismos como homofóbicos -en esa suerte de redimensionamiento semántico del concepto que no implica necesariamente miedo en su acepción más vulgar- han esgrimido los argumentos: “no es normal, ¿cómo se lo explico a mi niña?”; “los niños pasan más tiempo en la escuela que en la casa, seguirán los patrones de comportamiento cercanos”. Si así lo hacen ¿qué?, ¿dejará el sol de salir?; ¿por qué no resulta algo “normal”?

     Las respuestas no estarían exentas de complejidad, pero tampoco de sencillez, si la conformidad fuera verdadera. Puedo entender el recelo ante el probable rechazo social -dado el machismo exacerbado y otras cualidades heredadas de los españoles- hacia los hijos, pero tal actitud solo legitimaría un modelo capaz de repudiar a alguien por sus preferencias, justo lo temido. Creo con mayor fuerza en la autenticidad y felicidad futura de un ser humano educado en el conocimiento de la diversidad y la libertad de escoger entre todas las posibilidades.

En cuanto a la “normalidad”, la evidencia aportada por los detractores parece irrefutable: “la reproducción, el cuerpo del hombre y de la mujer están hechos para complementarse…”. Sin embargo, este no pasa de ser un enfoque reduccionista, sustentado únicamente en puntos de vista biológicos, pero los humanos han de evaluarse en su condición de seres bio-psico-sociales, y la maternidad y/o paternidad devienen opciones.

     Querer pautar los roles de “ella” y “él” solo conduce a la limitación. Ojalá no debamos esperar otra década para notar avances.

 

Publicado en:      http://www.5septiembre.cu

 

 

Campaña DOS IGUALES TAMBIEN HACEN PAREJA

412. 3

412. 1. Campaña en la Universidad de Oriente

 

412. 2


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