“Caerles bien a todos, imposible; pensar todos igual, indeseable”: Patria Jiménez

384. Patria Jiménez

Elsa Patria Jiménez Flores nació en San Luis Potosí, México, en 1957. Política mexicana, miembro del Partido de la Revolución Democrática, ha sido la primera Diputada Federal abiertamente lesbiana en su país.

Patria Jiménez ha encabezado la Organización no gubernamental El closet de Sor Juana, una organización que defiende los derechos de las lesbianas. En 1997 fue electa Diputada Federal plurinominal a la LVII Legislatura y suplente del entonces Senador Demetrio Sodi.

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Junio de 2009

Patria… la infancia

     Cuando llegué por primera vez a la ciudad de México tenía 9 años, lloré tanto que mi madre imaginó que moriría de tristeza y me regresaron a mi querido pueblo, sólo para volver a la ciudad a los 11 años. Desde entonces vivo aquí y también desde entonces a todas las personas que preguntaban mi nombre yo orgullosa les decía que me llamaba Patria.

      Era tímida y poco desenvuelta me pueden imaginar viendo por primera vez volar a los aviones desde una ventana del departamento donde llegué a vivir, pues si… con la boca abierta; me atreví también a raspar la escarcha de nieve del refrigerador y reconocer el sabor eléctrico tan diferente al sabor de los raspados.

       Y como niña de campo me la pasé como las cabras tirando para el monte, o sea todo lo que fuera verde.

     Supe de lo mal visto, poco aceptable o de plano repudiable que tenía el significado del amor entre mujeres.

      Las palabras malditas con las que se intentaba remitir al infierno a toda aquella que osara incursionar siquiera en tal pensamiento: marimacha, manflora, se escuchaban intimidantes casi como los cuentos de terror con los que nos entretenían por las noches antes de dormir, la única diferencia es que no me causaban tanto miedo como los muertos que se le aparecen a los vivos.

 

Patria joven

      A los 16 años empecé a sentirme atraída por mujeres, mi afición por el deporte me mantuvo por un rato distraída, a los 17 una de las compañeras del basket me quitó la venda de los ojos, se dedicó a platicarme de las otras compañeras, quién andaba con quién, quién había andado con quién. Fue más allá y me contó de un lugar, cerca de ahí que era para mujeres. Usó la palabra “livais”. Mi curiosidad se despertó al instante, saliendo del entrenamiento fui. El lugar estaba cerrado. Eran dos cortinas de hierro y abrían por las noches. Las dos primeras semanas sólo estuve por 30 minutos, solo conocí a las encargadas. Después me las ingenié para quedarme más tiempo y pase de ser de primera vez a la asidua. Por supuesto no tardé en conocer todos, que no eran muchos, los lugares de reunión de “ambiente”. El único lugar que no conocí fue El Safari donde cantaba Chavela Vargas y fue porque no tenía 18 años. Cuando los cumplí ya habían cerrado el lugar. Sin embargo la conocí, más adelante ya les platicaré.

     Disfrutaba mucho de aquellos lugares, era de las últimas en salir. Aprendí a bailar, a enamorarme, a flirtear; pero también fui consciente de que aquellos eran lugares reducto, “guetos”, donde se vivía de noche, con alcohol, drogas y prostitución, donde los peligros acechaban. Me causaba desazón ver cuando alguna mujer se alcoholizaba y se quedaba perdida en aquellos lugares (que no eran como los de ahora). Para sortearlos busqué manejarme en grupo.

     Platicábamos de la posibilidad de cambiar las circunstancias de nuestras vidas, que no fuera solo de noche y en aquellos lugares, nos gustaban, pero podría haber algo más….

     Ya en la Universidad, una conocida de la UNAM me invitó a finales del año 1978 a una reunión de mujeres Lesbianas en Cuernavaca, el encuentro sería en casa de Nancy Cárdenas, y quedamos de vernos para ir.

    Llegamos tarde, tarde, casi noche, las mujeres se encontraban en grupos pequeños, esparcidas por el jardín. Me acerqué a los más que pude intentando recuperar lo que ahí acontecía. Las escuché hablar de política, de Feminismo, de organización de movimiento lésbico y yo con la boca abierta como cuando los aviones. La información que agarre al aire fue que existían organizaciones -LAMBDA, FHAR, OIKABETH-, que estaban preparando algo grande.

     Conocí a Nancy Cárdenas, sobresalía, y no solo por su estatura, tenía una personalidad atractiva de mujer madura, risueña, confortable en el vestir, platicaba y reía con otras mujeres.

      Ya para entonces yo estaba cerca de una mujer que se llamaba Yan María, ella daba la dirección del lugar donde se reunía el grupo Oikabeth, el nombre era una composición de palabras náhuatl y mayas y significaba: mujeres guerreras que abren camino y esparcen flores. Supe que había arribado a el lugar y circunstancia que me acercaba a mi sueño de cambiar la situación de la vida de las mujeres que aman a otras mujeres.

     Fue un tiempo en el que aprendí mucho, estudié y viví el feminismo, el marxismo. Estuve en cantidad de actividades, volanteando, pintando mantas, en reuniones con grupos homosexuales, entonces preparando la primera marcha del orgullo homosexual (el término lésbico homosexual se dio unos tres años después). Como buena pregonera que soy y éramos llevamos la información a los bares y discos o sea a los antros de entonces. Recuerdo a la compañera de una amiga muy querida que al escucharnos dijo que de ninguna manera estaba dispuesta e arrastrar su colchón por las calles de la ciudad. Nos provocó mucha risa, más aún cuando la veíamos acompañar la marcha desde la banqueta.

    Llegó para todas y todos el gran día de la Primera Marcha del Orgullo Homosexual.

     El día que nos propusimos derribar el muro de silencio, estigma e invisibilidad al que estábamos confinados. Los primeros pasos fueron pesados entre cámaras, fotógrafos, periodistas, la mayoría de los asistentes se acercaban lentamente al grito de “Nadie será libre hasta que todos seamos libres, No hay libertad política si no hay libertad sexual, y Alto a las razias”. Así emprendimos la primera marcha del orgullo.

 

Patria adulta

      Desde que me incorpore al activismo político LGBTT, y al movimiento Feminista mi vida se transformó. Al principio fue como lanzarme al vacío, consciente de todo lo que dejaba atrás, estudios, casa y familia, la vida personal se transformo a colectiva.

     El activismo como forma de vida significó mucho esfuerzo, algunos sacrificios, los días se convirtieron en agenda, por cierto siempre llena de actividad, al mismo tiempo nos brindaba satisfacciones por los logros y el estar vinculada y ser parte de una causa.

     Admiro a quien ahora no tiene tiempo para despegarse de la computadora y a quien no tiene tiempo para la computadora, pero más admiro a quienes hacen las dos cosas. Yo he sido de las segundas.

      Desde el principio he recibido muchas satisfacciones sobre todo por los resultados de los esfuerzos compartidos y convertidos en transformación sociales, iniciábamos procesos hasta concluirlos, solo para iniciar nuevos: Marchas, Foros, Semanas Culturales, Encuentros, y todos éstos para construir alternativas de vida para las mujeres y los colectivos de la diversidad sexual, nuestra continuidad ha abierto nuevos paradigmas.

     La mayor parte de las y los activistas que lideraron nuestros movimientos por los derechos, la emancipación y libertad, continúan su trabajo desde sus propios ámbitos. Han surgido sin duda nuevos liderazgos que van de los planos locales, nacionales, e internacionales o todos a la vez.

     Pongo como ejemplo y lo hago por significativo la lucha de las personas transexuales que de ser las actoras incomodas, como en su momento lo fuimos nosotros/as, han llegado a desarrollar una interlocución válida y legitima.

      Se han multiplicado las propuestas de agenda y un ejército de activistas, a veces invisibles, trabajan en ellas.

     En lo que a mi toca, al igual que otras personas he recibido reconocimiento al trabajo realizado y fuertes críticas a las iniciativas y formas emprendidas. Platicando con algunos activistas del movimiento me han conminado a contestar a mis detractores, hasta este día no ha sido parte de mi política. La razón es que quienes se manejan lanzando la difamación por delante, con el fin de provocar el encono entre los activistas, lo harán porque quieran convertir en canibalismo algo a lo que yo le tengo profundo respeto, por ser producto del trabajo colectivo. Además, pienso que solo alimentaria el morbo y la voracidad de los detractores. Prefiero trabajar, ya mucho compromiso, responsabilidad y sacrificio de tiempo exige el alcanzar las metas que me he propuesto en la vida. Para muchos es claro que la energía y el esfuerzo que nos representa avanzar en nuestro trabajo no puede ser desperdiciado en buscar enemigos entre nosotros. Caerles bien a todos, imposible; pensar todos igual, indeseable.

     El desafío que yo miro enfrente es el lograr entablar diálogos, análisis, intercambiar ideas con quienes así lo deseen. Los retos que hemos de enfrentar son muchos y cada quien puede encontrar sus metas sin obstaculizar el trabajo de los otros/as.

 

Publicado en:     http://www.patria-jimenez.blogspot.mx


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