Fresa y Chocolate

361. Fresa y Chocolate

FICHA TÉCNICA

Dirección: Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío

Guión: Senel Paz y Tomás Gutiérrez Alea

Producción: ICAIC

Duración: 110 min.

Países: Cuba

Año de producción: 1993

Reparto: Jorge Perugorria, Vladimir Cruz, Marta Ibarra y Francisco Gattorno.

Sinopsis: Tres personajes mantienen una intensa y conmovedora relación de amistad, en medio de prejuicios e incomprensiones sobre la homosexualidad en Cuba. La película se centra en el papel de David, un universitario miembro de la Juventud Comunista cuyos valores se ponen en cuestión al hacerse amigo de Diego, un artista homosexual, que entra en contradicción con el sistema establecido. En medio, se cruza la vecina de Diego, una mujer madura y agobiada por la soledad.

La película aborda los siguientes temas:

a) Sobre los estereotipos y prejuicios acerca de la homosexualidad

Desde que David y Diego se conocen, éste trata de transformar las ideas preconcebidas de David acerca de la homosexualidad explicándole de manera normalizada y sin tapujos como se siente, sus gustos y lo que le hace feliz. Le dice cosas como que el 60% de los hombres han tenido alguna relación homosexual sin que eso afecte a su personalidad, pero David está muy condicionado no sólo por los abundantes estereotipos sociales acerca de los gays, sino también por las valoraciones ideológicas sobre lo que es considerado revolucionario por parte del régimen y de las juventudes comunistas de las que es miembro. Así, en el personaje de David, se mezclan la rigidez política con la cultura patriarcal. A pesar de querer distanciarse de Diego, a la vez se siente atraído por su persona, culta, coherente, tierna, cuidadora.

La relación de amistad que nace de ahí le permite a David deshacerse de su mirada prejuiciosa, aunque incluso pasado un cierto tiempo, sigue considerando la homosexualidad como algo corregible, como una desviación, como una enfermedad que habría que curar, pues le dice a Diego “tu familia tiene la culpa porque no te llevaron al médico de pequeño”. La respuesta, lejos de ser defensiva o agresiva, trata de ser tranquila, pedagógica, argumentando la normalidad que supone que haya personas con deseos sexuales hacia personas de su mismo sexo “desde que el mundo es mundo”. Por otro lado, la fe religiosa de Diego rompe otro prejuicio, el que presupone que las personas homosexuales son amorales, no son religiosas y contrarias al catolicismo.

b) Sobre la discriminación que viven hombres y mujeres homosexuales

Diego cuenta como ha tenido problemas con el sistema por el hecho de ser homosexual y no esconderse de ello. Dice que no le dejan en paz, porque “cuando uno tiene ideas diferentes le quieren apartar”. El mecanismo, en este caso, es tacharlo de contrarrevolucionario con el fin de penalizar su libertad de gozar su sexualidad como a él le gusta. La carga moral y de control social que retrata la película es doble: tanto el sistema del régimen castrista cubano, como la religión y los santos a quienes, en especial Nancy, tiene devoción. Así cuando algún comportamiento puede ser considerado contrario a la moral, de alguna manera se dirigen, respectivamente, a sus referentes políticos o religiosos.

Más allá del contexto político particular de la Cuba castrista, esta realidad tiene que ver con los esquemas que impone el patriarcado en relación con la sexualidad. Tal como dice Diego, a modo de declaración que podría ser pronunciada en cualquier lugar del mundo, “esta es mi única vida y quiero ser como soy, pero con derechos”.

c) Sobre la importancia de la sexualidad, del afecto y de establecer relaciones de respeto en la vida de las personas.

La primera escena de Fresa y chocolate ya nos plantea la cuestión del papel del sexo para hombres y mujeres. La entonces novia de David le acusa de que se interesa por ella sólo por el sexo, lo mismo que todos los hombres, le dice. Más adelante, él hace la misma reflexión sobre ella cuando la critica diciendo que “se hacía la muy romántica y espiritual, pero, en el fondo, lo único que quería era sexo”. En ambas situaciones parece que lo que hay detrás es una falta de sentirse querido como uno o una desea, de sentir el afecto, el ser respetado como persona como base para cualquier relación que pueda llevar a gozar del sexo.

Frente a la acusación de David a Diego, fundamentada nuevamente en prejuicios, acerca de su obsesión por el sexo, éste le responde situando la sexualidad en su justa medida en su vida “yo pienso en machos cuando hay que pensar en machos, como tu con las mujeres.”

Publicado en:      http://www.edualter.org


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