El gran varón – Willie Colón

351. El gran varón - Willie Colón

 

En la sala de un hospital a las 9 y 43, nació Simón,

es el verano del 56, el orgullo de don Andrés por ser varón,

fue criado como los demás,

con mano dura con severidad, nunca opinó,

cuando crezcas vas a estudiar, la misma vaina que tu papá

óyelo bien, tendrás que ser, un gran varón.

Al extranjero se fue Simón,

lejos de casa se le olvidó aquel sermón,

cambió la forma de caminar, usaba falda, lápiz labial y un carterón.

Cuenta la gente que un día el papá fue a visitarlo sin avisar,

¡vaya que error!, y una mujer le hablo al pasar,

le dijo ¡Hola!  ¿Qué tal papá cómo te va, no me conoces?

yo soy Simón, Simón tu hijo, el gran varón.

Coro:

No se puede corregir, a la naturaleza, palo que nace doblao

jamás su tronco endereza,

no se puede corregir, a la naturaleza, palo que nace doblao

jamás su tronco endereza,

no se puede corregir, a la naturaleza, palo que nace doblao

jamás su tronco endereza.

Se dejo llevar por lo que dice la gente,

su padre jamás le habló, lo abandonó para siempre.

No se puede corregir, a la naturaleza, palo que nace doblao,

jamás su tronco endereza.

No te quejes Andrés, no te quejes por nada,

si del cielo te caen limones aprende a hacer limonada.

No se puede corregir, a la naturaleza, palo que nace doblao,

jamás su tronco endereza.

Y mientras pasan los años el viejo cediendo un poco,

Simón ya ni le escribía, Andrés estaba furioso.

No se puede corregir, a la naturaleza, palo que nace doblao,

jamás su tronco endereza.

Por fin hubo noticias, de donde su hijo estaba,

Andrés nunca olvidó el día de esa triste llamada.

En la sala de un hospital, de una extraña enfermedad, murió Simón,

es el verano del 86, al enfermo de la cama 10 nadie lloró,

Simón, Simooooooon, Simón.

No se puede corregir, a la naturaleza, palo que nace doblao,

jamás su tronco endereza.

Hay que tener compasión basta ya de moraleja,

el que este libre de pecado que tire la primera piedra.

No se puede corregir, a la naturaleza, palo que nace doblao,

jamás su tronco endereza.

El que nunca perdona tiene el destino cierto,

de vivir amargos recuerdos en su propio infierno.

No se puede corregir, a la naturaleza, palo que nace doblao,

jamás su tronco endereza.


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