Del cuerpo al no cuerpo

Por Mauricio List

David le Breton dice que el contexto del ciberespacio es “Un mundo en el cual las fronteras se diluyen, en el cual el cuerpo se esfuma, en el que el rostro, no tiene otro tacto que el que toca el teclado de la computadora, sin otra mirada que la de la pantalla” (Le Breton, 2007: 137)

Efectivamente aquí el cuerpo pierde mucho de su sentido de realidad y sin embargo no desaparece del todo. Es una suerte de ficción, una idea. Digamos que aquí el cuerpo se construye en la interacción, en el diálogo en el que uno alimenta la imaginación del otro.

Evidentemente las formas de construcción de esas ficciones son diversas. Por ejemplo en Manhunt:

Hola que onda…como están…somos una pareja de 40 y 28 años que anda en busca de un tercero…para pasar una tarde rica…uno de 40 años, delgado, lampiño, no guapo, inter, con 18 cm de verga, gruesa y cabezona…el otro de 28 años delgado, semivelludo, simpático, inter con 16 cm de verga gruesa, buscamos solo personas inter…no pasivos…

Aquí por ejemplo la descripción se centra de manera importante en el miembro viril y sólo se pintan algunos otros rasgos que puedan servir para completar una imagen corporal. A partir de esos mínimos detalles se trata de construir la idea de un cuerpo, en este caso, de deseo, un cuerpo con el cuál se relacione sexualmente.

Son tan pocos los detalles que se muestran en este perfil que quienes lo revisan tienen que hacer uso de su imaginación para tratar de completar la imagen ofrecida.

Nuevamente Le Breton afirma “En el ciberespacio, el sujeto se libera de las limitaciones de su identidad para metamorfosearse provisional o permanentemente en lo que quiere sin tener que ser contradicho por la realidad.” (Le Breton, 2007: 141) pero evidentemente eso atraviesa el tipo de comunicación que se plantee en la red. Los procesos de comunicación se transforman de acuerdo con el soporte del que se trate: el chat, msn, e-mail, cada uno establece un tipo de relación del sujeto con su interlocutor y en cada uno de ellos la construcción del cuerpo es diferente.

Por ejemplo, en los sitios que estoy revisando en este artículo, muchos sujetos colocan incluso hasta diez fotografías de sí mismos.

En algunos casos son fotos de desnudo o del rostro. La idea es que esta es una estrategia válida para atraer a más sujetos interesados en conocer al propietario de dichas imágenes.

En las relaciones que los sujetos establecen a través de la red, las búsquedas que hacen están mediadas precisamente por la expectativa que se hace del otro. En los espacios de interacción en los que los sujetos están en busca de una relación erótico afectiva como la que se plantea a través de los encuentros aquí analizados, el cuerpo adquiere una importancia distinta.

En algunos perfiles el sujeto afirma que el físico de su interlocutor es lo de menos. Es decir, me he encontrado una serie de mensajes en los que el planteamiento que hace el usuario resulta un tanto contradictorio y ello tiene que ver con la manera en que se estructuran los perfiles anunciados en los sitios.

Foto de torso desnudo, mirada directa a la cámara; el mensaje dice “sólo busco amistad, no sexo”. Otro ejemplo es el de un chico que coloca una foto de su pene en erección y cuyo mensaje es

 “Hola busco amigos yo soy una persona tranquila que busca el amor verdadero y sincero espero que si lo haya todavía”.

Más allá de lo contradictorio que resulta el hecho, es importante considerar que hay una búsqueda desenfrenada por conocer a más sujetos, más y más porque difícilmente aparece uno que sea suficientemente guapo, inteligente, cariñoso, tolerante, etcétera.

Además siendo prácticamente ilimitado el número de posibilidades, siempre se mantiene la expectativa por alguien mejor, por otro más guapo, más comprensivo, más sexy.

 

¿Amistad, sexualidad, o qué?

Uno de los elementos que resultan polémicos es el sentido que adquieren los sitios de Internet y las relaciones que de ahí se desprenden.

Para muchos de mis entrevistados, podría decir que para la mayoría, lo que ocurre en los sitios de Internet tiene un sentido de irrealidad a pesar de mantener constantemente vínculos con diversos contactos. El sentido de realidad que tienen esos vínculos suele ser débil, pues los sujetos no los viven como reales, en buena medida porque en su cotidianidad no son físicamente reales. Se convierten en una suerte de ficciones a las cuales acuden en momentos de soledad o aburrimiento.

Entre ellas, sin embargo, se van estableciendo frágiles vínculos apenas sostenidos por una conexión de Internet, vínculos que sin embargo para muchos resultan significativos, por ser sujetos con los cuales mantienen una comunicación que tiene diversos niveles de significación.

Para Diego Levis se trata del encuentro de soledades. Lo que hay en Internet, desde su punto de vista, es un montón de personas solas en una interminable búsqueda de la cual no saben qué esperar.

Desde mi punto de vista, estos diálogos, estas interacciones a través de la red, para muchos sujetos representan una posibilidad de incursionar en un mundo de otra forma inaccesible. Les permite ir acercándose a un lenguaje, a unas practicas culturales con las cuales pueden empezar a relacionarse, es un espacio en el que pueden incluso aprender las formas de reconocimiento que los sujetos utilizan en otros ámbitos a los que eventualmente podrían llegar a tener acceso.

Por supuesto para muchos sujetos hay una constante búsqueda de la persona con la cual puedan establecer una relación afectiva.

Esas son búsquedas que se pueden volver interminables. Hay quienes, sin embargo encuentran en esos sitios a algún sujeto con el cual se sienten enganchados. Entre los sujetos que he conocido, han existido historias en las que a partir de la red se establecen vínculos amorosos con distintos niveles de precariedad.

Un caso especialmente interesante fue el de un joven de la ciudad de Veracruz que conoció por Internet a un hombre en Monterrey y después de unos meses de contacto decidieron vivir juntos y formalizar su relación en el estado de Coahuila.

Este por supuesto es un caso poco común pero que sin embargo muestra la factibilidad de que se den ese tipo de relaciones y acuerdos a partir de los contactos en la red.

Desde mi punto de vista, hay sujetos que han puesto todas sus expectativas en el Internet como forma de establecer esos vínculos y que se mantienen constantemente alertas para lograr su objetivo.

Quizás sea efímero, es posible que se trate de relaciones poco duraderas, sin embargo la vivencia de estas para muchos sujetos resulta significativa.

Por supuesto hay quienes su interés inmediato es lograr en cada contacto, al menos un encuentro sexual. De hecho en muchos de los mensajes se plantea así. No se desea una amistad o un preámbulo para el encuentro sexual. Se trata de que sea de inmediato y únicamente con la intención de disfrutar del placer del momento, sin compromisos ulteriores.

Finalmente no se puede perder de vista el hecho de que Internet ha permitido continuar la práctica iniciada con el sexo telefónico.

Ahora muchos de los casos parten de un encuentro escrito, en el que a través de las palabras se intenta reproducir o sustituir la expresión del placer de los sujetos.

• que hermoso eres

• jejej gracias

• que rico seria hacerte el amor

• pues si sería buena ideajejej

• porque no puedes hacer cositas para verte

• jejejeje, no es buen momento digamos

• ahh que lastima megustaria ver lo que me comere algun dia

• no estoy solito ahora

• entiendo….pero dejame decirte que estas super bueno…..para

comerte y mamar

Según Edgar Gómez “es importante señalar que lo sexual encuentra en el Internet un medio para deshacerse de la “traba” que representa su conexión con lo físico, no solo por los gustos específicos de cada persona, sino por las secreciones, las enfermedades, los olores, e incluso el funcionamiento sexual en sí” (Gómez, 2008: 43)

Efectivamente, muchos de los aspectos que en un encuentro personal causan cierta desconfianza o temor, en el encuentro a través de Internet desaparecen, los sujetos se desinhiben, pueden expresarse sexualmente de una forma mucho más abierta que en una situación cara a cara, pues se sienten más seguros, el Internet les permite sentir que tienen control sobre la situación. De ahí que existan sujetos que no deseen llevar el encuentro a un contexto real, en el que se dé el encuentro cara a cara y prefieren posponer indefinidamente la posibilidad de conocer a sus contactos de la red.

 

Publicado en:     http://www.ilef.com.mx


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