Dorian Gray y Basil Hallward

“Los amorosos se ponen a cantar entre labios

una canción no aprendida,

y se van llorando, llorando,

la hermosa vida”.

Jaime Sabines

                       

Él: Dorian Gray

La inocente belleza de Dorian sirve como su ámbito personal. La transferencia de su envejecimiento y su fealdad al retrato le permite siempre  presentarse como joven y bello. Su secreto le obliga a fingir constantemente, a vivir un espectáculo.

La  impresión que emana del retrato mágico  le permite actuar con impunidad, porque parece demasiado atractivo e inocente para ser culpable:

       “Incluso los que habían oído las cosas más diabólicas en contra de él, y de vez en cuando los extraños rumores acerca de su modo de vida cuando se deslizaba por Londres y se convertía en el chismorreo en los clubes, no podían creer nada de su deshonra cuando lo veían. Siempre había tenido la mirada de alguien que se había conservado sin mancha  en el mundo”.

Dorian, literalmente, se zafa del asesinato porque él es atractivo, y su apariencia sobrenatural es de  inocencia y  pureza. Cuando Dorian pregunta a Lord Henry lo que le diría si él declarara haber asesinado a Basil, Lord Henry responde: “Yo diría, mi querido amigo, que estabas posando para un personaje que no te queda. Todo crimen es vulgar, lo mismo que toda vulgaridad es un crimen. No está en ti, Dorian, cometer un asesinato”.

En un raro momento de honestidad, Dorian casi le confiesa a Lord Henry, pero éste le acusa de fingir; el papel social de una persona que se parece a Dorian no es el de un criminal. Como Lady Narborough le dice a Dorian: “Tú estás hecho para ser bueno, te ves tan bien”. El comentario de Lady Narborough hace eco al concepto de la “belleza mística.”

Él: Basil Hallward

El artista que pinta el retrato de Dorian Gray, ofrece un contraste directo con la declaración del prólogo de que “Revelar el arte y ocultar al artista es la finalidad del arte.”

Más bien, Basil cree inicialmente que el arte revela al artista, aún más de lo que ilustra el tema. Él se niega a mostrar su retrato de Dorian Gray, al creer que revela su “idolatría artística”:

       “Cada retrato que se pinta con sentimiento es un retrato del artista, no del modelo. El modelo no es más que el accidente, la ocasión. No es él quien es revelado por el pintor, sino más bien es el pintor que, en el lienzo de colores, se revela a sí mismo. La razón por la que no presentaré este cuadro es que me temo que he mostrado en él el secreto de mi propia alma”.

     Esta perspectiva choca con la noción de Barthes de la expulsión del autor del texto. Por el contrario, la concepción de arte de Basil de arte estrechamente vincula las ideas, experiencias, y el carácter del artista al arte que él o ella produce.

Sin embargo, a mediados de la novela, Basil cambia de opinión: “El arte es siempre más abstracto de lo que nos imaginamos. La forma y el color nos hablan de formas y colores – eso es todo. A menudo me parece que el arte esconde al artista mucho más de lo que lo revela”.

El asesinato de Basil a manos de Dorian termina con la confusa relación que se mantenía entre ellos rodeada de narcisismo, superficialidad, aforismos y eterna juventud.

Publicado en     British/UK Fiction     http://rebekahrichards.suite101.com


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