¿Arriba o abajo?

En una relación homosexual, el término activo se refiere a la postura empleada por la persona que penetra anal u oralmente a otra, la que a su vez adopta la postura opuesta y es, por tanto, denominado pasivo. Por extensión, la palabra activo también se emplea para identificar a quien habitualmente prefiere esa postura sexual, o bien a quien desea desempeñar un papel más dominante durante el coito, según el concepto más tradicional de la identidad masculina. La persona que elige indistintamente una u otra postura sexual se denomina «versátil», «inter» o «amplio». En Chile también se les conoce a los versátiles como «modernos».
Este término es empleado tanto para las relaciones lésbicas como para las relaciones entre homosexuales varones. La expresión también es aplicable en el caso de la práctica heterosexual conocida como pegging, en la que la mujer es “activa” y penetra al hombre “pasivo” mediante un juguete sexual. En prácticas BDSM, el término activo se aplica a las personas que ejercen el rol dominante.
El término pasivo aplicado a una relación homosexual hace referencia a la postura empleada por la persona que es penetrada anal u oralmente por otra.
En la actualidad, la elección de una postura u otra depende de las preferencias sexuales del individuo. Sin embargo, históricamente no siempre fue una opción personal, sino que venía determinada por el rol social que debía desempeñar el sujeto según su edad, su clase y su estatus. Desde la Grecia clásica, el activo desempeñó un papel dominante o instructor, mientras que el pasivo solía ser más joven o menos favorecido socialmente. Así pues, el homosexual activo ha sido objeto de una persecución bastante menor que el homosexual pasivo en muchas civilizaciones, o incluso no era perseguido en absoluto si cumplía con dicho rol social. Como ejemplo extremo, en culturas como la vikinga la violación homosexual se consideraba un acto de virilidad guerrera para el activo, pero una gran humillación para el pasivo. Aún en la actualidad, el sujeto activo no es considerado plenamente homosexual en determinadas culturas no occidentales, como la musulmana.
Códigos
Desde los años 70, primero en los Estados Unidos y luego en el resto de Occidente, los homosexuales activos se identificaban con un juego de llaves, una pulsera de cuero o un pañuelo de color en el lado izquierdo de su cuerpo. En este último caso, el color del pañuelo comunicaba además otras preferencias o parafilias sexuales.
En Arabia, el homosexual activo no es identificado como tal, sino como un hombre que penetra a una mujer.
Activo-participativo
Esta es una expresión que en los últimos años se está volviendo muy de moda en la jerga gay. La definición de este comportamiento sexual situacional es la del activo que en la postura empleada se deja penetrar oralmente consintiendo también caricias en su parte anal sin llegar nunca a la penetración por esta vía. El origen social de este comportamiento, puede verse desde dos enfoques: el que muchos gays cambien de un rol de activo a versátil con la respectiva socialización de este cambio y el segundo será por la variación del contendido de las palabras utilizadas en el argot gay.
A pesar de las críticas de varios sectores que opinan que es una forma disimulada de decir que son versátiles, no debe confundirse con este término, ya que a diferencia del versátil, el activo-participativo a pesar de su flexibilidad en la participación sexual no considera que ser penetrado sea un medio para obtener placer. “Todo vale, menos ser penetrados”. Es una frase muy común entre los activo- participativos.
Otros nombres
En inglés se denomina top (“el que va arriba”), en contraposición a bottom, “(el que va debajo”, pasivo) aunque esto no implica necesariamente que la persona en cuestión se coloque arriba durante el coito.
En México al gay activo suele llamársele popularmente mayate o mayatón (este último diminutivo es despectivo; ambos aluden a un tipo de escarabajo que empuja una bola de su propio excremento). En Uruguay, bufarrón o bufanda. En el Perú al activo se le denomina vulgarmente cacanero o mostacero, mientras que en Colombia se le denomina “cacorro” o “cigarrón”; en Ecuador se le llama picañoña o cachero. En España se usa a veces en tono jocoso el término sopla-nucas para el gay activo y muerde-almohadas para el pasivo. En Cuba se le llama bugarrón. En República Dominicana al pasivo se le suele llamar pájaro y al activo se le llama bugarrón, igual que en Cuba.
En el yaoi suele llamarse al hombre activo seme, proveniente de la palabra semeru, que significa “atacar”.

Fuente: www.es.wikipedia.org
http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0/deed.es

Ser homosexual es mucho, muchísimo más que estos dos términos, pero al encontrarse vigentes aún, es necesario darles un espacio en estos archivos de la vida gay.


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