Manifiesto Gay

1. Soy homosexual desde siempre y nada puedo hacer para cambiarlo. Quien diga que puede es un mentiroso, un iluso, un ignorante o quizás sus miedos lo hacen pensar que sí.

2. No me rechaces por ser como soy. Mi homosexualidad no es un deseo de ofender o de lastimar; es mi orientación sexual natural y constituye un rasgo fundamental de mi personalidad. Es la manera que tengo de entregar mi afecto y de ejercer mi sexualidad y tengo tanto derecho a mi sexualidad como tú a la tuya.

3. Si a veces he deseado ser heterosexual o he actuado como si lo fuera, no es porque mi homosexualidad me haga infeliz sino porque creí que era la única manera de sobrevivir en medio del prejuicio y del odio en general. Me daña muy gravemente que los demás se sientan con derecho a hacerme objeto de su desprecio, burlas y agresiones tan solo porque soy diferente a ellos.

4. El asco, desprecio, horror y desconfianza hacia los homosexuales se llama homofobia. Una fobia es un rechazo irracional y por lo mismo, una perturbación mental. Ya es tiempo de que sanes de ella.

5. No soy un bicho raro, soy una persona como cualquier otra. En la medida en que me rechaces me iré alejando de ti. Soy tu familiar o amigo, no me conviertas en un extraño.

6. Hay homosexuales de todos tipos, edades, razas, nacionalidades y clases. Nos encontrarás en el gobierno, las fuerzas armadas, la iglesia, las instituciones de enseñanza, las empresas públicas y privadas y en todas las profesiones y actividades. Aunque no lo creas, la décima parte de la población en el mundo es homosexual.

7. Si todos los homosexuales desapareciéramos del planeta te sentirías muy mal ya que desaparecerían muchas personas que quieres o admiras y muchos de tus amigos o familiares. Es posible incluso que no hubieras nacido ya que muchos homosexuales han tenido hijos.

8. Si alguna vez me has dicho que me amas, demuéstralo; ya era homosexual cuando lo dijiste y yo te correspondí con mi cariño. No me entusiasma que me menciones lo mucho que me querrías “si yo fuera diferente”. No tienes ningún derecho a exigirme ser como tú para que me consideres valioso o digno de tu afecto. Eso se llama discriminación y es un delito.

9. No digas que me preferirías alcohólico, asesino o violador. Si en tu familia hay alcohólicos, asesinos o violadores no me consideres pariente tuyo. Yo aspiro a ser una persona productiva y útil, digna de confianza y de respeto. Tus comparaciones me ofenden y me agreden.

10. Si quieres que te respete, tú también tendrás que respetarme. El respeto es la capacidad de considerar el valor de los demás y no tiene importancia cuando no es mutuo.

11. Yo sé que la iglesia católica –y muchas otras que se dicen cristianas- condenan las relaciones homosexuales. También condenan las relaciones prematrimoniales, el adulterio, el sexo oral, la masturbación, la literatura erótica y en general todo lo relacionado con el sexo. Igualmente prohíben la ordenación sacerdotal de las mujeres, el uso del condón, el aborto, los anticonceptivos y la evasión de impuestos, entre otras muchas cosas. En cambio, algunas permiten y aprueban la guerra y la pena de muerte. Si quieres realmente seguir las enseñanzas de Cristo no confundas su mensaje con las necedades de aquellos que pretenden hablar en su nombre.

12. Muy pocos médicos, psicólogos y psiquiatras están capacitados para entender y valorar la sexualidad humana ya que sus programas no la incluyen. No me pidas ponerme en manos de ignorantes. Si quieres entender mi homosexualidad, acude tú con un sexólogo.

13. Hay muchas teorías que tratan de explicar el origen de la homosexualidad. Ninguna ha logrado acertar porque los científicos que las formulan parten de la idea de que es una alteración de la conducta, de la biología o de la falta de algo. No soy una enfermedad ni un defecto, soy una persona. ¿Tú por qué eres heterosexual? ¿Te lo has preguntado alguna vez?

14. Antes de usar términos como “aberrante”, “anormal”, “desviado” o “depravado” consulta el diccionario, no hagas gala de tu ignorancia.

15. Nadie es culpable de que yo sea homosexual. Yo no me volví homosexual porque alguien “me pegara” sus mañas. Si las preferencias sexuales fueran contagiosas, entonces todos seríamos heterosexuales porque ustedes son mayoría. Ni tú ni nadie se volverá homosexual por convivir conmigo.

16. Las historias que has leído u oído acerca de que todos los homosexuales somos violadores de niños son falsas. Más del 80% de los violadores de menores de edad son heterosexuales y te lo pueden comprobar en cualquier oficina de defensa de derechos humanos o en cualquier juzgado penal.

17. No soy homosexual porque aún no haya encontrado a la persona adecuada del otro sexo. No me atrae ni me interesa tener relaciones sexuales con personas de diferente sexo al mío, así como a ti no te atrae el tenerlas con alguien de tu mismo sexo. Tampoco ando persiguiendo heterosexuales, prefiero relacionarme emotiva y sexualmente con una persona homosexual del mismo sexo.

18. No tengas temor de preguntarme lo que sea acerca de mi vida sentimental o sexual y en general de mis aspiraciones como persona. Yo estoy deseando que me conozcas mejor y comunicándonos, te sorprenderás de lo parecidos que somos.

19. No dudes de mi afecto por ti y no me hagas dudar del tuyo convirtiéndome en tu enemigo. Mi vida es buena y valiosa y tengo que vivirla tal cual es, incluso a pesar de ti.

Cristian Edgar Mejía – Bonao, República Dominicana  crisedmerd@gmail.com


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