David, ¿el hombre perfecto?

David es una escultura realizada por Miguel Ángel Buonarroti entre 1502 y 1504 que se encuentra hoy situada en la Galería de la Academia de Florencia. No era éste su lugar original ya que había sido colocada junto a la puerta principal del Palacio Viejo, según decisiones adoptadas por una junta reunida expresamente, integrada también por Leonardo Da Vinci.

Lo que llama la atención del David es la magnitud de su tamaño pues tiene más de cuatro metros de altura. Tal tamaño es lo que a primera vista parece sugerir una superioridad excepcional.

El joven David, destinado a pelear con el gigante Goliat, está representado en su consciente y segura actitud de hombre capaz y ya victorioso, casi confiado de sus cualidades y valores de ser humano. Miguel Ángel supera además esta concepción puramente heroica para llegar a algo más humanizado, más íntimo. Basta mirar el rostro atento, la frente fruncida y los ojos pensativos y absortos ante la tarea que ha de cumplir.

Sin embargo, el desnudo del joven héroe muestra incongruencias e imperfecciones en las proporciones del conjunto. Por ejemplo, el mayor desarrollo de la parte superior del cuerpo relativamente a los miembros inferiores y la atención esmerada dedicada a la mano derecha respecto de lo más sintético de otras partes del cuerpo. Aun teniendo presentes las dificultades que para Miguel Ángel derivaron del mármol “estropeado”, mellado ya por otro artista, es inevitable observar que tales desproporciones se deben propiamente a la mano de Buonarroti.

Pero sin detenerse en tales detalles, Miguel Ángel eterniza a David en el mármol, convirtiéndolo en el símbolo de la belleza masculina. Reproducido hasta el cansancio en postales, revistas, afiches turísticos, etc. el cuerpo, los músculos e inclusive el pene del David se han convertido en iconos gay.

Miguel Ángel hizo la representación de la escultura en la fase anterior a la lucha con Goliat, con una mirada cargada de incertidumbre y con la personificación simbólica de David defendiendo la ciudad de Florencia contra sus enemigos. Los florentinos vieron el David como símbolo victorioso de la democracia. Esta obra muestra todos los conocimientos y estudios del cuerpo humano conseguidos por Miguel Ángel hasta esa fecha. La técnica empleada fue descrita así por Benvenuto Cellini:

 El mejor método empleado jamás por Miguel Ángel; después de haber dibujado la perspectiva principal en el bloque, empezó a arrancar el mármol de un lado como si tuviera la intención de trabajar un relieve y, de esta manera, paso a paso, sacar la figura completa.

Inspirado o no en la figura de Tommaso Cavalieri, representación perfecta o desproporcionada, símbolo gay o no, David será a pesar de todo, el David de Miguel Ángel…siempre y cuando no descuide su figura.

¡Ah! Y para las personas que llegan a este blog buscando una vista “posterior” (que han sido varias) aquí incluyo una toma desde ese ángulo.


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